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No es fácil hacer una valoración del concierto que el pasado Jueves 31 nos ofrecieron David Coverdale y sus nuevos Whitesnake en La Riviera. El mítico vocalista fue capaz de condensar en las casi dos horas de concierto lo mejor y lo peor que un artista de su calibre puede ofrecer en directo. Por suerte, lo mejor estuvo en el tramo final, lo que sirvió para que pudiésemos irnos a casa con un buen sabor de boca.

Si algo quedó claro es que Coverdale no está hoy en día en forma vocal para soportar un concierto completo, por lo que tira de todo tipo de artimañas para sacarlo adelante. Eso puede entenderse, pero llegar al extremo de hacer playback me parece del todo inadmisible. Y más teniendo en cuenta lo cara que era la entrada.

Sí, porque a los pocos segundos de arrancar el concierto con “Best Years”, de su nuevo álbum “Good to be bad”, Jesús y yo nos miramos el uno al otro con cara de incredulidad, porque los dos nos habíamos dado cuenta del engaño. Éste se hizo más notorio cuando enlazaron con el primer hit de la noche, “Fool for your loving”, y pudimos comprobar que en ésta ocasión sí era voz en directo lo que estábamos escuchando. Ésta tónica se repitió a lo largo de toda la primera mitad del concierto: Partes “grabadas” intercaladas con otras más reales, y un contínuo apoyo vocal por parte del tecllista Timothy Drury, que le hacía gran parte del trabajo, sobre todo en los pasajes más comprometidos.

El señor Coverdale debería saber que el playback es muy fácil de ver, y que es preferible una voz que no esté al 100% pero sea en directo que un engaño de éste calibre.

De este modo se fueron intercalando canciones del nuevo disco con clásicos de la banda, como “Love ain’t no stranger”, “Ain’t gonna cry no more” o la mediática pero emocionante “Is this love?”, hasta que llegó el momento de descanso de Coverdale, en forma de los respectivos solos de guitarras y batería. Los guitarristas Doug Aldrich y Reb Beach nos ofrecieron un duelo de mástiles que, si bien demostró la calidad de ambos con las seis cuerdas, cada uno en su estilo, quizás se alargó un pelín más de lo debido. El tedio fue mayor con el solo del batería Chris Frazier. Un sólo de batería tiene que ser muy bueno para que no aburra, o en todo caso buscar la interacción con el público. No fue ninguna de las dos cosas, así que su única función fue la de dejar descansar al jefe de la banda.

El caso es que si hay que aguantar un poquito para que el señor Coverdale nos ofrezca lo que tuvimos a continuación, bien empleado está, ya que la traca final del concierto fue sencillamente apoteósica. Y esta vez sí tuvimos al gran frontman que queríamos ver, sin trampa ni cartón, y dejando en el escanario todo lo que le quedaba.

La emocionante “Ain’t no love in the heart of the city”, en la que Coverdale hizo participar al público, sirvió de antesala a una descarga de temazos difícilmente superable: “Gimme all your love tonight”, “Here I go again”, “Still of the night” y “Burn/Stormbringer/Burn”. ¿Qué más se puede pedir? Sencillamente espectacular. Hay que reconocerle también a la banda que la interpretación de estos clásicos fue enorme, con una potencia alucinante. Para un servidor, que creció viendo anonadado los videoclips de estos temas del álbum 1987, y no digamos el “Burn” del California Jam de Deep Purple, fue un momento realmente especial.

En resumen, alguien con un legado tan impresionante tiene muy fácil triunfar, pero desde luego a Coverdale se le ha ido la mano con las “ayuditas” tecnológicas, lo cual es difícil de perdonar..

SETLIST:

1. Best Years
2. Fool For Your Loving
3. Can You Hear The Wind Blow
4. Love Ain’t No Stranger
5. Lay Down Your Love
6. Is This Love?
7. Solos de guitarra
8. A Fool In Love
9. Solo de batería
10. Ain’ t Gonna Cry No More
11. All For Love
12. Ain’t No Love In The Heart Of The City
13. Gimme All Your Love Tonight
14. Here I Go Again (87)
15. Still Of The Night
16. Burn / Stormbringer / Burn

… y ya que estamos, disfrutemos una vez más del atómico vídeo de “Still of the night”. Heavy Metal 80’s en estado puro:

Hoy comienza la primera edición española de ese festival que se llama “Rock In Rio”, pero no se celebra en Brasil, y de Rock tiene más bien poco…

Este festival, que desde su primera edición allá en 1985 en el mítico estadio de Maracaná consituía una referencia mundial en cuanto a eventos musicales, se ha convertido en una marca registrada, y ha cruzado el charco, pasando primero por Lisboa y desembarcando ahora en Madrid. Y aquí, como no podía ser de toda manera, es donde lo han matado.

Por el escenario del Rock In Rio han pasado las bandas más potentes de las tres últimas décadas, lo cual hacía inevitable que cualquier fan del Rock de cualquier parte del mundo soñase con tenerlo en su ciudad. Pues bien, este año está aquí, y desde luego un servidor no tiene la menor intención de acercarse por allí. Sólo el anuncio de la presencia de Neil Young o Dylan hizo que me pensara por un momento pagar la elevada entrada, pero… ¿El canto del loco? ¿Alejandro Sanz? ¿Shakira? ¿Flamenco All-Stars? ¿Qué clase de cachondeo es este? ¡Qué país! Tenía que llegar aquí el Rock In Rio para que nos meásemos en su historia. La historia de un festival en el que bandas como Queen o Iron Maiden escribieron las páginas más bellas de sus carreras.

Está claro que los organizadores quieren dar un giro hacia otro tipo de público. Hacer que vayan matrimonios con sus hijos, la abuela y la cuñada que pasaba por allí, es mucho más rentable. Se venden más entradas. Y está bien, es su negocio. Pero, por favor, no nos lo quieran vender como un festival de Rock. Esto es otra cosa.

La cosa es más dramática si tenemos en cuenta el elenco de bandas que están visitando y visitarán el país este año dentro de festivales menos mediatizados pero más auténticos: Iron Maiden, Metallica, Judas Priest, Kiss, Deep Purple, Slayer, Thin Lizzy, Dio… y si nos queremos fijar en ofertas menos contundentes pero igual de dignas, ahí tenemos el Festival de Benicassim, entre otros. El lado bueno es que la oferta de festivales de Rock está más que vigente, pero desde luego el de Arganda del Rey no aporta nada en este sentido.

Siempre nos quedará la historia, y YouTube, que nos ayuda a recordar cuando éste festival reunía a los mejores:

Tras sentar las bases del Rock duro junto a Deep Purple, en 1975 Ritchie Blackmore decidió abandonar el grupo por diferencias tanto musicales como personales, y formar su propio proyecto.

Pronto se fijó en el pequeño vocalista de una banda llamada Elf, y decidió reclutar al grupo al completo, a excepción del guitarrista, para grabar su primer álbum, “Ritchie Blackmore’s Rainbow” (1975). El disco ya incluía varios temas que se convertirían en clásicos, como “Man on the silver mountain” o “Catch the Rainbow”.

http://www.telecable.es/personales/eltemplodelrey/img/albums/ritchie_blackmores_rainbow.jpg

No tardó Mr. Blackmore en deshacerse del resto de componentes de Elf, y completar su formación con músicos de la talla de Cozy Powell (batería), Jimmy Bain (Bajo) y Tony Carey (Teclados). El nivel de Rainbow como banda subía así muchos enteros, y ello quedó demostrado en su siguiente lanzamiento, “Rising” (1976), en mi opinión uno de los puntos más altos de su carrera, y también del género. Todavía conservo con orgullo mi copia en vinilo, como un auténtico tesoro.

http://www.kenkellyart.com/images/giclee-rainbow-rising.jpg

En él se recogen temazos como “Tarot Woman”, “Starstruck”, o la épica “Stargazer”, auténtica muestra del sonido Rainbow, con esa mezcla de Rock duro y toques medievales y orientales tan característica de Blackmore.

http://www.geocities.com/blackrainbownight/onstage500.jpg

La cosiguiente gira, con ese escenario tan característico encuadrado bajo un arcoiris gigante, fue inmortalizada en el corresponiente disco en directo, “On Stage” (1977). En él podemos escuchar al dúo Dio/Blackmore descargar potentes y extendidas versiones de su repertorio.

http://landbreeze.net/mft/transition/image/rainbow_long_live_rock'n_roll.jpg

El final de la etapa de Dio en Rainbow, que siempre será recordada como la formación clásica, vino con el lanzamiento de “Long Live Rock’n'Roll” (1978). Otro gran álbum, en el que se dejaba entrever la línea más comercial que seguiría la banda en años posteriores, pero que también contenía temazos característicos del sonido Rainbow, como este “Gates of Babylon”:

En 1979, Ronnie James Dio abandonó el grupo para sustituir a Ozzy en Black Sabbath, y se abría otra etapa para Rainbow, con otro cantante. Pero esa es ya otra historia…

Recuerdo que, siendo aún un renacuajo, ya había oído hablar del legendario festival de Woodstock. Sabía que allí había estado un tal Jimi Hendrix, del que se hablaba como un dios, y también The Who, de los cuales la única referencia que tenía era aquel misterioso vinilo de Quadrophenia de mi hermana, que había despertado mi curiosidad.

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Una madrugada de sábado programaron la película en tve, y yo, como buen devorador de música que comenzaba a ser, programé mi vídeo para poder saber de primera mano cómo había sido aquel festival tan mítico. Y si algo me impactó, fue la actuación de los Who. Cuando ví a Roger Daltrey con esa chaqueta de colgantes, girando frenéticamente su micro en el aire, y a Pete Thownsend rasgando su guitarra y pegando brincos como un poseso, supe que estaba ante algo grande.

Por supuesto, las canciones también me parecieron increíbles, no en vano presentaban ni más ni menos que “Tommy“. Ahí estaban “Pinball Wizard”, “See Me Feel Me / Listening to you”… Obras magnas de la historia del Rock, y un momento cumbre para una de las bandas más grandes.

Para qué lo voy a negar a estas alturas: prácticamente había perdido la fe y el interés en Metallica. Tras ir de mal en peor en cuanto a lanzamientos en los últimos 15 años (en todo ese tiempo sólo han sacado 3 álbumes, a cada cual más malo, intercalando el horrible experimento con la orquesta…) y venderse descaradamente al mainstream, poco queda realmente de los “Four Horsemen” originales.

Sin embargo, uno siempre dejaba un resquicio de confianza en sus directos. Con el repertorio del que disfrutan, y siendo siempre generosos en cuanto a conceder a sus fans unos set-lists decentes, ésa parecía seguir siendo su gran baza.

Y eso es precisamente lo que nos han demostrado el pasado sábado en el Getafe Electric Festival. Cuando se dejan de tonterías, y además de ofrecer un show basado principalmente en sus clásicos de siempre, le echan ganas, no dejan títere con cabeza. Así fue, y estoy contento de haber estado allí.

En primer lugar, hacer mención al festival y al resto de grupos:

El festival, en líneas generales, para ser “novato”, estuvo bastante bien. Había muchísima gente, pero el acceso a las bebidas no era una odisea, ni tampoco a los aseos. La idea de los dos escenarios no me parece del todo acertada, porque irremediablemente te obliga a perderte parte de algún concierto. Caso flagrante el de Machine Head, que vieron como con el conciertazo que estaban dando, la mitad de la gente se tuvo que marchar para no perderse a Metallica… Pero bueno, en general un buen festival, bastante mejor que la pifia del Festimad del año pasado, que tan mal recuerdo me ha dejado…

Sólo estuve en la jornada del sábado, así que por desgracia no puedo decir nada de Cavalera Conspiracy, Iggy & The Stooges, RATM y QOTSA, a los que me gustaría haber visto.

El sábado llegamos justo al comienzo de la actuación de QUEENSRŸCHE. Tras hacer acopio de bebidas, nos acercamos a verles, y la verdad, valió la pena. Geoff Tate está en muy buena forma vocalmente, y escuchar su versión de “Neon Nights” fue una agradable sorpresa.

Después le tocó el turno a WITHIN TEMPTATION en el escenario principal. Y qué decir… A la cantante, merece la pena verla, pero poco más… me parece una música bastante plana, sin ninguna chispa. Todas las canciones parecen iguales, y muy monótonas. Digamos que fue un concierto para relajarse charlando y tomando unas cervezas…

El plato fuerte antes de Metallica eran MACHINE HEAD. Como ya comenté, incomprensiblemente fueron relegados al escenario secundario, lo que hizo que en primer lugar padeciesen un peor sonido, y que luego la gente se tuviese que pirar para coger sitio para Metallica. Aparte de eso, atronadores como pocos. Esta banda ha recogido el testigo de los Sepultura de mediados de los ‘90, antes de la marcha de Max Cavalera, añadiendo unas pinceladas de Fear Factory. Con esas referencias, pues está claro lo que a uno le va a esperar: Caña, caña, y más caña.

Y por fin, las estrellas del festival: METALLICA. Se presentaron en Getafe dentro de su gira de verano, antes de sacar su nuevo disco, y gracias a eso, pudimos disfrutar de un ser-list plagado de himnos, que habla por sí solo:

01. Creeping death
02. Fuel
03. Ride the lightning
04. Harvester of sorrow
05. Bleeding me
06. Wherever I may roam
07. Devil’s dance
08. …and justice for all
09. Fade to black
10. Master of puppets
11. Whiplash
12. Nothing else matters
13. Sad but true
14. One
15. Enter sandman
16. Last caress
17. So what
18. Seek and destroy

Mención especial para Ride The Lightning, Fade To Black, Harvester of Sorrow y por supuesto One, que ya por sí solas hicieron que mereciese la pena dar un voto de confianza a los californianos, que además le pusieron ganas sobre el escenario, y disfrutaron de un buen sonido.

Como muestra, algunos videos que ya corren por YouTube:

INTRO + CREEPING DEATH:

RIDE THE LIGHTNING:

FADE TO BLACK:

MASTER OF PUPPETS:

NOTHING ELSE MATTERS:

SAD BUT TRUE:

ONE:

Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a plagiarle el post a Ton, y también voy a “pinchar” esta curiosa versión del clásico de Soundgarden con la que nos sorprendieron los Aguardiente Swing el pasado jueves, en una agradable velada.

Todo sea por pregonar el buen hacer de estos cuatro jinetes del Swing:

Podemos encontrar muchas canciones con temática histórica en los álbumes de Iron Maiden. Pero quizás la más espectacular de todas es este relato épico sobre Alejandro Magno, el gran conquistador heleno, que cerraba su álbum Somewhere In Time, de 1986.

Disfrutemos de este gran temazo, combinado con las imágenes de la película de Oliver Stone de 2004:

“My son, ask for thyself another kingdom,
For that which I leave is to small for thee.”

Near to the East, in a part of ancient Greece,
In an ancient land called Macedonia,
Was born a son to Philip of Macedon,
The legend his name was Alexander.

At the age of nineteen, he became the Macedon king,
And swore to free all of Asia Minor,
By the Aegian Sea in 334 BC,
He utterly beat the armies of Persia.

Alexander the Great,
His name struck fear into hearts of men,
Alexander the Great,
Became a legend ‘mongst mortal men.

King Darius the third, Defeated fled Persia,
The Scythians fell by the river Jaxartes,
Then Egypt fell to the Macedon king as well,
And he founded the city called Alexandria.

By the Tigris river, he met King Darius again,
And crushed him again in the battle of Arbela,
Entering Babylon and Susa, treasures he found,
Took Persepolis, the capital of Persia.

Alexander the Great,
His name struck fear into hearts of men,
Alexander the Great,
Became a god amongst mortal men.

A Phrygian King had bound a chariot yoke,
And Alexander cut the “Gordion knot”,
And legend said that who untied the knot,
He would become the master of Asia.

Helonism he spread far and wide,
The Macedonian learned mind,
Their culture was a western way of life,
He paved the way for Christianity.

Marching on, Marching on.

The battle weary marching side by side,
Alexander’s army line by line,
They wouldn’t follow him to India,
Tired of the combat, pain and the glory.

Alexander the Great,
His name struck fear into hearts of men,
Alexander the Great,
He died of fever in Babylon

Si algo bueno tiene YouTube para los fanáticos de la música, y en particular del Heavy, es que nos permite recordar esos entrañables Video-Clips de los ‘80, donde los efectos más primitivos y las ideas más rocambolescas nos sacan obligadamente una sonrisa.

Es el caso de esta joya que se sacaron de la manga los Judas para promocionar uno de sus temas más cañeros, “Freewheel Burning”, perteneciente a su álbum “Defenders of the Faith” de 1984. Un tema precursor de lo que luego vendría a llamarse Speed Metal, y todo un homenaje a aquellas máquinas recreativas que tanta pasión levantaban antes de la era de la Play y la Wii:

En los últimos años parece que se ha puesto de moda que los grupos de Rock hagan su concierto con alguna orquesta. Bandas como Metallica, Scorpions o Kiss han sacado sus respectivos discos en directo, siguiendo la senda de aquel lejano Concerto for Group and Orchestra de Deep Purple en 1969. El resultado no siempre ha sido muy bueno, como en el caso de los californianos, que crearon un verdadero engendro, mezclando canciones como “Battery” o “Master of Puppets” con una orquesta filarmónica.

Y es que para hacer este tipo de cosas tienes que tener algo más que excentricidad y ganas de llamar la atención. Debes tener una idea clara de cómo fusionar ambos estilos, y tener el talento y las pelotas para llevarlo a cabo. Y de todo esto siempre estuvo sobrado Mr. Ritchie Blackmore.

En el album de Rainbow “Difficult To Cure” (1981) ya incluyó la canción de mismo nombre, una versión de la 9ª sinfonía de Beethoven pasada por el mástil de su guitarra. Un tema así merecía una interpretación en directo a su medida, y ésta pudo llevarse a cabo en la gira japonesa de la banda en 1984, donde el hombre de negro estuvo acompañado por la Orquesta Filarmónica de Tokio. El espectacular resultado quedó recogido para la posteridad en esta filmación en el mítico Budokan:

En uno de mis habituales paseos musicales por YouTube, me he encontrado con este vídeo de los Hellacopters, que me ha recordado cuánto tiempo llevo sin escuchar alguno de sus discos. Este “No Song Unheard” es uno de los tantos temazos que completaban su imprescindible album “High Visibility” (2000). El mayor exponente del Rock Sueco en su cumbre creativa.

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