AC/DC – Palau Sant Jordi, Barcelona, 31/03/2009

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Tras muchos años de ausencia e incertidumbre, por fin AC/DC han vuelto a lo grande, con un buen disco y una gira que ha desatado la histeria en todo el mundo. Nuestro país no podía ser menos, y las entradas para las primeras fechas de Madrid y Barcelona volaron en apenas un par de horas. Ya me había resignado a perder el que podía ser mi último “Rock’n'Roll Train” para ver a una de las pocas grandes bandas que faltaban en mi “currículum de directos”, cuando unos buenos amigos me sorprendieron con un original y enorme regalo de boda: entradas y viaje pagado para el concierto de la ciudad condal!

Así que allí estábamos en Barcelona, dispuestos a disfrutar de la gran ceremonia de Rock que nos aguardaba en el Sant Jordi. Fuimos fieles a nuestra tradición de comer en el Hard Rock Café cada vez que viajamos a algún concierto, y tras un pequeño descanso nos dirigimos hacia la montaña de Montjuic.

Cuando entramos en el recinto ya estaban tocando los teloneros The Answer, que me parecieron buenos, a pesar de que estuve demasiado entretenido en la compra de una camiseta en el stand de merchandising y los habituales minis de cerveza previos a todo concierto. A estas horas el pabellón ya estaba bastante lleno, y deslumbraba ver tantos cuernos rojos iluminados, que la gente había accedido a comprar por nada menos que 10 Euros!

Curioso también era observar el público que nos rodeaba: Como ya se hace habitual en los conciertos de grupos clásicos, puedes ver cómo se mezclan los rockeros irreductibles con los padres de familia, acompañados de sus ilusionados hijos, afortunados de poder vivir semejante experiencia a tan corta edad.

Y por fin llegó la hora. La pantalla gigante del gran escenario nos mostraba una secuencia de dibujos animados, en la que el grupo viaja en un tren desbocado hacia nosotros, con un diabólico Angus peleando en la sala de máquinas con dos muchachas lascivas por el mando del artefacto. El tren termina estrellándose en el fondo del escenario, y aparece en tamaño real ante nosotros, entre un montón de explosiones y la histeria del público cuando Angus arranca con las primeras notas de Rock’n'Roll Train, el single de presentación del Black Ice.

El escenario es espectacular, con una gran pasarela que se interna entre la audiencia, y la imponente máquina de tren tras la batería. A la banda se le ve en gran forma, especialmente a los más activos, Brian Johnson (dando la talla con la voz) y el increíble Angus Young, por el que no parece que hayan pasado los años. A pesar de que la edad se nota en sus facciones y su pelo, su actitud en el escenario no ha cambiado un ápice. No para de moverse, saltar, tirarse por el suelo como en los viejos tiempos, rivalizando duramente con Mick Jagger como extraterrestres del Rock. También me sorprendió gratamente ver a Phil Rudd a las baquetas, a pesar de los rumores de su reemplazo por Chris Slade para esta gira. No es que tenga nada en contra del calvo, pero es más especial tener frente a tí a la formación original que grabó Back in Black.

Por supuesto la lista de temazos clásicos no se hace esperar: Hell ain’t a bad place to be, Back in Black, Dirty Deeds…, Shot down in flames… pero siempre intercalados con varios temas del nuevo disco, que no desmerecen en absoluto. Muy especial fue escuchar el punteo inicial de Thunderstruck, tema que me voló literalmente la cabeza.

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No faltaron por supuesto los gimmicks habituales de un show de los australianos: El strip-tease en The Jack, la enorme campana en Hell’s Bells, la enorme muñeca inchable en Whole Lotta Rosie, el gran solo de Let There Be Rock, Angus emergiendo de las llamas en Highway to Hell… y por supuesto el apoteósico final con los cañones disparando en For Those About To Rock.

En resumen, una gran asignatura pendiente aprobada para todo buen rockero, poder ver a una las grandes bandas de todos los tiempos, antes de que el inevitable paso del tiempo nos prive de ella, y tengamos que rezar por el improbable milagro de que alguien surja que pueda ni siquiera hacerles sombra.

Que lo disfruten los que van a ir a los próximos conciertos de estadio en Madrid y Barcelona!

SET-LIST:

  1. Rock ‘n’ roll train
  2. Hell ain’t a bad place to be
  3. Back in black
  4. Big jack
  5. Dirty deeds done dirt cheap
  6. Shot down in flames
  7. Thunderstruck
  8. Black ice
  9. The jack
  10. Hell’s bells
  11. Shoot to thrill
  12. War machine
  13. Anything goes
  14. You shook me all night long
  15. T.N.T.
  16. Whole lotta Rosie
  17. Let there be rock
  18. Highway to hell
  19. For those about to rock

(PRIEST FEAST – Cubierta de Leganés, 15/03/09)

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Es sabido en el mundo del Metal que Rob Halford, desde su regreso a las filas de Judas Priest, ha dejado entrever más de lo deseable el paso (y el peso) de los años, mostrándose excesivamente estático en el escenario, y según se ha llegado a comentar, mostrando ciertas carencias vocales en los temas más exigentes. De lo primero no hay duda, es algo evidente, y en parte el propio Metal God trata de explotarlo con esa pose de “sacerdote robotizado” lleno de cuero y tachuelas, efectiva en algunos momentos. Sin embargo, en el concierto del pasado domingo en la Cubierta de Leganés, ni él ni sus compañeros dejaron ninguna duda de por qué son uno de los pilares de la historia del Heavy Metal, con un conciertazo que tardaremos en olvidar.

Pero eso no es todo. Este Priest Feast nos ha traído un cartel de lujo, con dos bandas como Testament y Megadeth, auténticos iconos del Thrash Metal, a los que no había tenido ocasión de ver en directo hasta ahora.

Los primeros, clásicos de la Bay Area de San Francisco, fueron los grandes damnificados de la tan criticada acústica de la Cubierta, ya que fueron los únicos que tocaron con el techo cerrado, lo que provoca un sonido pésimo en esta plaza. Aún así demostraron de lo que son capaces, con unos 40 minutos llenos de potencia, en los que entremezclaron sus himnos del pasado (Over The Wall, Souls Of Black, Practice What You Preach) con los de su recomendable último disco, The Formation Of Damnation. Mención especial para Alex Scholnick, un auténtico maestro de las 6 cuerdas, cuyo retorno parece haberle devuelto a Testament el ingrediente que le faltaba. Esperemos que haya vuelto para quedarse, y que eso no le haga abandonar su interesantísimo proyecto Jazz, el Alex Scholnick Trio, donde muestra su amplísimo registro.

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A continuación era el turno de Dave Mustaine y sus remodelados Megadeth. Algún iluminado de la organización tuvo la feliz idea de abrir la cubierta en el descanso, y esto fue lo que definitivamente salvó el resto de la noche. Mucho más allá de lo que me esperaba, Megadeth nos ofrecieron un conciertazo memorable, repleto de clásicos de la banda, interpretados con una potencia y una precisión realmente apabullantes. Encorsetado por la rigidez de la limitación de tiempo (cumplieron la hora que tenían con una exactitud pasmosa), Mustaine apenas se dirigió con un par de “gracias” al público, y se dedicó a descargar un temazo tras otro. Impresionantes “In My Darkest Hour”, “Hangar 18″, “Peace Sells…”, y el obligado bis “Holy Wars”, hasta el punto de que llegamos a comentar que se lo habían puesto realmente difícil a los titulares de la noche.

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Pero los Judas no son precisamente unos cualquiera, y respondieron al desafío con una descarga apabullante, muy por encima también de mis expectativas. Tras la intro “Dawn Of Creation” y “Prophecy” del reciente Nostradamus, atacaron con “Metal Gods“, y de inmediato ya tenían a todo el público entregado. La voz de Halford, a pesar de ahorrarse algunos agudos, daba perfectamente la taya, y así, tras una aplastante “Between The Hammer And The Anvil” y “Devils Child“, volvieron a desatar la locura con el clásico “Breaking The Law“.

Por supuesto, “The Hellion/Electric Eye” fue uno de los grandes momentos de la noche, pero también la interpretación del clásico “Sinner“, en el que K.K. Downing adoptó el protagonismo por encima de su compañero Glenn Tipton. A continuación, el gran reto de Halford noche tras noche: “Painkiller“. Este tema es una auténtica obra de ingeniería metálica, que te deja con la boca abierta cuando lo presencias en directo. Y además creo que Halford dio la talla, dentro de la dificultad.

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La temperatura siguió subiendo con los bises de rigor, con tres clásicos como “Hell Bent For Leather“, “The Green Manalishi” y “You’ve Got Another Thing Comin`“, en la que el Metal God se divirtió a gusto jugando con la audiencia.

Pero entonces llegó el gran momento: La banda, tras completar el set que ha sido fijo en toda la gira, ya se despedía de un público entregado, cuando Rob Halford agarró a K.K. Downing, indicándole claramente que quería tocar un tema más. Cuando le preguntó al público si quería una más, evidentemente se desató la locura. Tras una tensa espera (los instrumentos ya estaban desconectados) atacaron con un “Living After Midnight” que puso definitivamente la plaza patas arriba, y en el que el Metal God parecía estar disfrutando más que nadie. Está claro que esa noche estaba con ganas, y la respuesta del público le dio el empujón que necesitaba para romper totalmente el protocolo.

En resumen, el que tuvo retuvo, y desde luego todo aquel que piense que estos tres grupos son cosa del pasado, solo tendría que haberse pasado por allí para ver como son capaces de hacer parecer muy poca cosa a cualquier grupillo de hoy en día.

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IRON MAIDEN han ganado el Brit Award como mejor banda británica en directo. Esto es obvio si tenemos en cuenta que entre sus competidores había cosas tan enclenques como Coldplay… Pero nunca se sabe, en este tipo de premios no siempre gana el mejor, sino el más “de moda”, así que habrá que valorar el reconocimiento a una banda que lleva décadas llevando el mejor show en directo del mundo a todos los rincones. Y esto puedo asegurarlo, después de haberles visto ya 8 veces…

Aquí está el vídeo de aceptación del premio por parte de la banda, y como no, de Eddie…

Hace algunos años todavía no era fan de Elvis. Apenas conocía de él lo mismo que el gran público. Mis gustos musicales se centraban más en las grandes bandas del momento, descuidando a muchos grandes clásicos, entre ellos al Rey.

Tengo que agradecerle a Ramiro que me abriese los ojos y me ayudase a conocer mejor a este hombre tan increíble. Por introducirme en su música, y también en su faceta más humana, con un grandísimo sentido del humor que mucha gente desconoce.

Todos sabemos cómo se ha maltratado la imagen de Elvis por su empeoramiento físico en sus últimos años. Tampoco han ayudado todas esas hordas de imitadores con mal gusto que explotan únicamente su faceta más decadente y no la artística. Toda una falta de respeto para el que en su momento fue el más grande.

El vídeo que podéis ver a continuación debería servir para que más de uno se dé cuenta de la grandeza de este ser humano. Su voz y su pasión no le abandonaron nunca, ni siquiera en sus horas más bajas. Se trata de una desgarrada interpretación del “Unchained Melody” de los Righteous Brothers, en su último concierto. Moriría apenas seis semanas después.

El que no se le ponga la piel de gallina, será que tiene menos sensibilidad que un trozo de piedra pómez.

(MOTHER SUPERIOR, Gruta ‘77, 4/10/08)

Grande. Así se llama el último álbum de Mother Superior, y ese es el mejor apelativo que se le puede dar a cualquier concierto de esta banda. Ésta ha sido mi tercera vez, y de nuevo ha sido increíble, posiblemente la mejor de todas.

Darío y yo lo sabíamos. Por eso, en cuanto supimos que los angelinos nos visitarían de nuevo, la fecha quedó marcada en el calendario. Yo incluso tuve que hacer reajustes en mi ajetreado calendario para estar en Madrid ese fin de semana. Desde luego la ocasión lo merecía.

Después de entrar en el Gruta y hacernos con la primera copa esperamos a que terminasen los teloneros, de los que será mejor que no comente nada. Finalmente, pasada la medianoche, salieron al pequeño escenario Jim, Marcus y Matt, con ese aire sencillo y cercano, dando las gracias por el aprecio que se les tiene por estos lares. Esta sencillez les engrandece todavía más, porque los que les conocemos sabemos que a pesar de tocar en pequeños clubs y no vender millones de discos, son una de las mejores bandas de Rock del mundo.

Como siempre, la actuación fue un huracán de Blues Rock, Soul y Hard Rock, con esa mezcla de feeling, potencia y virtuosismo (Marcus cada vez está más increíble con el bajo). No recuerdo el orden exacto de las canciones, pero ahí estuvieron Fuel the Fire, Let it Go, Forkintheroad, This song reminds me of you, Beg Borrow Steal, Get that Girl… Si tengo que destacar alguna, sería la interpretación de Head Hanging Low, de su 13 Violets, que no habían tocado las dos veces anteriores, y que me gustó mucho en directo. Y por supuesto un Devil Wind que ya pedía el público, y que me puso la piel de gallina, igual que ahora mismo mientras escribo estas líneas.

Al final, tuvieron que ofrecernos tres bises, porque teníamos ganas de más. El broche de oro fue comprar la edición en vinilo blanco de su último “Grande”, y conseguir la firma de Jim en la portada. Ahora es una copia única, con la firma de un gran tipo. Las pocas palabras que acerté a decirle fueron “Thank you, you’re great!”, y su respuesta, “No, no, you are great!”, me la quedo para siempre.

Grande.

Mucha gente, entre los que me incluyo, ha conocido esta canción a través de la archifamosa versión de Judas Priest, llegando a creer incluso que pertenecía a la banda de Birmingham. Sin embargo es una preciosa balada de la cantautora Joan Baez, y de la que se rumorea que está dedicada a Bob Dylan.

Siempre me ha parecido interesante escuchar las distintas versiones de una misma canción, sobre todo si es tan buena como esta.

En primer lugar la versión original de Joan Baez:

La versión de Judas Priest, transformada en un himno heavy:

En las últimas giras también la han interpretado en formato acústico:

Finalmente, el tema también ha sido versioneado por Blackmore’s Night, el proyecto Folk de Ritchie Blackmore, acercándose más a la versión original:

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Pocas veces se ha visto un choque de talentos como éste. Ni más ni menos que Bruce Dickinson y Mr. Bean, dos de los mayores ídolos británicos de todos los tiempos, uniendo sus fuerzas por una buena causa.

Éste es el vídeo del tema Elected, grabado por Bruce en 1992 junto a la banda Taste para reunir fondos para una organización de caridad:

Hace unos meses comentaba el concierto de Metallica en el Getafe Electric Festival. Después de haber perdido la fe en la banda, la verdad es que disfruté de aquel concierto más de lo que me esperaba. Los californianos decidieron ofrecernos en esa gira un repertorio lleno de clásicos, reduciendo al mínimo la presencia de sus fiascos de los últimos años.

Sin embargo, de vuelta de ese concierto realmente pensaba que con el nuevo disco volveríamos a los Metallica más recientes, perdidos y sin rumbo. Los Metallica que vieron cómo sus cifras de ventas eran inversamente proporcionales a su inspiración y cómo su masa de seguidores cambiaba para acabar compartiendo escena con Avril Lavigne o Limp Bizkit…

El nuevo disco fue anticipado intensamente, aprovechando las posibilidades de internet: poco a poco nos iban dando pequeñas “píldoras” que indicaban por dónde irían los tiros. Y la verdad es que desde un principo no sonaba nada mal. Pero si algo captó mi atención fue un nombre: Rick Rubin. Este hombre ha convertido en oro todo lo que ha tocado, y ha sabido sacar lo mejor de los músicos a los que ha producido. Como prueba, sólo citar algunas de sus obras: Reign in blood, Blood Sugar Sex Magik, las American Recordings de Johnny Cash… Éste tipo sabe lo que hace, y posiblemente era el único que podía sacudir los culos de las estrellitas caprichosas y lloronas en las que se habían convertido nuestros viejos héroes.

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Pues bien, a tenor del resultado, parece que lo ha conseguido. Se dice que lo primero que hizo Rubin fue sentar a los cuatro componentes de la banda en una “máquina del tiempo” y hacerles pensar que el nuevo disco sería la continuación al Master of Puppets, y que imaginasen qué harían entonces. Toda una terapia de regresión que parece haber dado sus frutos, porque el disco que se han marcado es, en mi opinión, lo más potente que han hecho en casi 20 años. De hecho, a nivel musical yo lo situaría entre …And Justice For All y el Black Album.

En líneas generales, el álbum es muy cañero, los 10 temas que lo componen son la mayoría de larga duración, llegando algunos a 8 y 9 minutos, y bastante técnico. Esto es precisamente lo que lo liga con …And Justice For All. Rompiendo con la línea más directa y básica que quisieron marcar con el penoso St. Anger, aquí han vuelto los solos de guitarra, los riffs poderosos y los fragmentos instrumentales que tanto abundaban en aquel album.

En cuanto a las canciones, se podría destacar la inicial That Was Just Your Life, que es el inicio cañero que todo buen disco de Metallica debe tener. En esta línea más thrash también destacan All Nightmare Long, The Judas Kiss y el cierre demoledor de My Apocalypse. A mí me gusta particularmente Broken, Beat & Scarred, principalmente por sus riffs demoledores. El primer single, The Day That Never Comes, puede llegar a parecer un revuelto de One y Fade To Black, pero la parte instrumental está realmente bien. Como única parte más baja del disco mencionaría The Unforgiven III. La verdad, en un disco tan potente como este, donde ninguna canción te da tregua, no veo cabida para una balada que comienza con un piano. El único efecto que tiene es el de un frenazo en seco. Aparte de esto, el tema en general no es demasiado inspirado.

En resumen, parece que Hetfield y compañía lo han vuelto a hacer, tantos años después. Al contrario de lo que esperaba, tengo ganas de que pase por aquí la nueva gira para escuchar los nuevos temas en directo. Uno de ellos seguro que será este The Day That Never Comes:

(GLENN HUGHES – Sala Heineken, 26/09/2008)

Puede que en muchas ocasiones los apelativos que se dan a los músicos o a los artistas en general sean exagerados o estén condicionados por el fanatismo. Sin embargo, hay veces que se corresponden con la realidad, y este es el caso. A Glenn Hughes se le conoce como “La voz del Rock”, y cualquiera que tenga la fortuna de verle demostrarlo en directo no pondrá ninguna objeción.

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El pasado viernes nos acercamos Jesús y yo a presenciar el despliegue de energía, maestría y feeling que este peso pesado del Rock ofrece sobre un escenario, y desde luego cubrió nuestras expectativas. No importa que se centre actualmente en su faceta más funky, ya que el groove rockero que lleva dentro se sigue palpando en sus temas, y más en directo. Es realmente curiosa y atractiva la fusión de estilos que este hombre plasma en su música.

El concierto se basó principalmente en presentar su último trabajo, First Underground Nuclear Kitchen (F.U.N.K), añadiendo algunos temas de sus anteriores trabajos en solitario y las obligadas joyas de Deep Purple (Mistreated y Burn), temas que por sí solos valen el precio de la entrada. Mención especial para la primera, un tema que nunca había escuchado en directo, y por lo que ahora me siento afortunado. La ejecución vocal por parte de Mr. Hughes fue de otro planeta, quedándose solo en la parte final, haciendo lo que quería con su voz: graves, agudos, subidas, bajadas… y todo esto sin ningún esfuerzo aparente. Como bien decía Jesús, este hombre es “un elegido”. He aquí la prueba:

En resumen, otro concierto para recordar. La única nota negativa, los abusivos precios de las consumiciones de la Sala Heineken. Debería darles vergüenza cobrar 12 Euros por un litro de cerveza a alguien que ya ha pagado 27 por entrar en la sala. Un auténtico robo.

GLENN HUGHES, 26/09/2008, Sala Heineken, Madrid

1- CRAVE
2- FIRST UNDERGROUND NUCLEAR KITCHEN (F.U.N.K.)
3- NEVER SAY NEVER
4- OIL AND WATER
5- MISTREATED
6- YOU GOT SOUL
7- WE SHALL BE FREE
8- COAST TO COAST
9- DON´T LET ME BLEED
10- LOVE COMMUNION

11- STEPPIN´ ON

12- SOUL MOVER
13- BURN

(IRON MAIDEN – Slavia Football Stadium, Praga, 08/08/2008)

2008 será recordado como el año en el que Iron Maiden, la banda de Heavy Metal más grande de la historia, decidieron hacer realidad el sueño de muchos de nosotros rememorando su época más gloriosa en una mastodóntica gira mundial bajo el apasionante nombre de “Somewhere Back In Time Tour”.

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La excitación propia de tal acontecimiento crecía con cada dato que se iba conociendo de la gira: El Ed Force One pilotado por Bruce Dickinson llevando a la banda de un lado a otro del planeta… las primeras imágenes del escenario, inevitables recuerdos de Live After Death… el setlist plagado de clásicos… las primeras imágenes en YouTube… el Eddie cibernético… la gran momia… el sueño se hacía realidad.

Por supuesto, no podía perderme semejante evento. Desde el primer momento supe que estaría allí. Sólo quedaba elegir el mejor destino. Durante meses se especuló con las fechas españolas, que fueron prácticamente las últimas en confirmarse. La incertidumbre me hizo pensar en acudir de nuevo a Londres, el concierto de Twickenham prometía ser apoteósico. Pero finalmente se anunciaron dos fechas españolas: Mérida y Zaragoza.

Todo estaba a favor para apuntarse a la fecha aragonesa. La cercanía a Madrid, y varias personas que se apuntaba al finde… así que pronto compramos las entradas y empezamos a contar los días hasta la fecha señalada: 12 de Julio de 2008, Festival Metalway, Feria de muestras de Zaragoza.

Sin embargo, el destino nos iba a jugar una mala pasada. La noche del viernes 11 se suspende el Monsters of Rock por una tormenta descomunal de viento y granizo que deja inservible el escenario y gran parte de los equipos de sonido. Los asistentes se quedan sin ver a Saxon y Deep Purple. Mal presagio, y noche de incertidumbre.

Pero como la esperanza es lo último que se pierde, y quedaba un día para solucionarlo, seguimos adelante con el plan. Yo al final había subido a Coruña, así que el propio sábado por la mañana me subí al avión para llegar a Barajas, donde me esperaban Nacho, Jesús y Darío listos para emprender el viaje. Sin embargo, poco nos duró la esperanza: Apenas llevábamos 1 hora de camino cuando nos enteramos de que el festival se ha cancelado definitivamente. Decepción.

Como espíritus fuertes que somos todos los que allí estábamos, nos quitamos el mal rollo del cuerpo metiéndonos un buen cabrito manchego entre pecho y espalda. Yo incluso completé el viaje en Zaragoza en AVE. Allí estaban Manuel y Miguel para por lo menos ponerle al mal tiempo buena copas…

Parecía que el sueño se había esfumado, pero yo me resistía a creerlo. Durante semanas repasé una y otra vez las fechas de la gira, pero ninguna parecia coincidir bien. Tras especular con la opción de Moscú (habría sido mi gran Maiden-locura), cobró fuerza la fecha de Praga, viernes 8 de Agosto. Tan pesado me puse que conseguí convencer a Darío y Jesús, e incluso al final se vinieron dos más (Jorge y Agus, que vive allí).

En una tarde loca compramos las entradas y los billetes de avión. Y en una semana allí estábamos, en Praga, junto al estadio del Slavia, dispuestos a acudir a nuestra cita con la dama de hierro. La sabrosa y barata cerveza checa casi nos hace perdernos el inicio del concierto. Ocupamos nuestros asientos en la grada con la intro del Churchill’s Speech y las primeras notas de Aces High. El gran espectáculo había comenzado. Las localidades estaban un poco escoradas y nos perdíamos buena parte del escenario, pero nuestros héroes estaban ahí, delante de nosotros, descargando con toda su furia su mejor material.

Completaron el clásico inicio del Live After Death con 2 Minutes To Midnight, que dio paso al primer discurso de Dickinson. Por desgracia en este caso un discurso triste, ya que tuvo un recuerdo para las víctimas del accidente de tren que esa misma mañana se había producido al norte del país, y en el que se viajaban muchos fans de la banda en dirección al concierto. Bruce pidió a todo el estadio que se pusiese en pie en señal de duelo, y dedicó a las víctimas la siguiente canción: Revelations.

Sin dar tregua, Bruce se enfundó su casaca roja para encarnar una vez más a The Trooper, tras la cual sonó Wasted Years, uno de los temas que más ganas tenía de ver en directo. Las obligadas The Number of the Beast y Run To The Hills sirvieron de preludio para la gran sensación de esta gira: Rime of the Ancient Mariner. Sólo por tener el privilegio de presenciar a la banda ejecutando esta obra maestra sobre un escenario merecieron la pena todos los esfuerzos. Y qué más se puede decir si encima la enlazan, como en los viejos tiempos con la faraónica Powerslave. Hasta Bruce desempolvó su máscara de plumas para que todos nos sintiéramos como en Long Beach.

La lista de clásicos continuaba, y Heaven Can Wait y Can I Play With Madness precedieron a una Fear Of The Dark que, aunque un poco fuera del contexto de la gira, demostró estar a la altura de las gemas de los discos precedentes. Y la hora de Eddie había llegado. Como siempre en el tema Iron Maiden, el inmenso sarcófago se abrió para la gran momia, recuerdo imborrable de aquella insuperable gira de 1985.

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Pero ahí no se había acabado todo: Todavía había tiempo para ponernos la piel de gallina con la poderosa Moonchild. El comienzo con la intro acústica y el increscendo con el fraseo de guitarra de Adrian Smith, de lo mejor de la noche. The Clairvoyant dio salida al Eddie cibernético de Somewhere in Time, muy logrado y gigantesco, caminando por el escenario. Y como no, el final con Hallowed be thy Name, dejándonos sin aliento.

Una lista de temazos escalofriante, muy cercana a ese concepto casi inalcanzable del “concierto perfecto” de Maiden. Está claro que podrían estar varias horas tocando clásicos de su discografía, pero esa noche nos dieron lo mejor que se puede dar en casi 2 horas de concierto. El estado de la banda a estas alturas es increíble. Tocan y suenan como nunca, y Bruce nunca ha cantado mejor. No me hace más que pensar que el próximo disco va a ser una nueva joya en su discografía.

Con la sonrisa en la cara nos fuimos a disfrutar del fin de semana en Praga, que tambien mereció mucho la pena. Finalmente, el destino había querido que mi 8º concierto de Maiden fuese el 08/08/08…

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