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Yo no fui de los que se rasgaron las vestiduras cuando Brian May y Roger Taylor decidieron unir fuerzas con Paul Rodgers para el tour de 2005, y de hecho disfruté enormemente su concierto de Madrid. ¿Una de las mejores voces del Rock al servicio de un repertorio insuperable? Eso no tenía nada de malo. Al fin y al cabo, ellos son miembros fundadores con pleno derecho sobre la banda, y en ningún momento se trataba de reemplazar a Freddie, ni de buscar a un imitador. La postura de John Deacon también era respetable, pero no era tampoco cuestión de crucificar a Brian y Roger por querer seguir en los escenarios.

Tampoco me pareció mal la maquinaria de “We Will Rock You“, el musical. Acudí a una de sus representaciones en Madrid, y también la disfruté, como una celebración de su música en un teatro, y que estaba bien construída a nivel musical.

Pero lo que están haciendo ahora si que no lo admito. Reunirse con un fantoche de American Idol, un producto de la maquinaria televisiva que todo lo engulle, un mero imitador para subirse con ellos al escenario y mancillar toda su historia reduciendola a un producto de masas aborregadas… Inconcebible e imperdonable.

Brian May y Roger Taylor son dos de los grandes, y les admiraré siempre, pero deberían recordar que en los ’70 eran una de las mejores bandas de la historia del Rock, y lo consiguieron únicamente con su talento. Me repatea leer decir a ese tal Lambert que “a Freddie le gustaría que lo hiciesemos”. ¿Pero tu que te crees? Freddie sabía desde siempre que era una estrella, y como tal se comportó hasta el final. No creo que le gustase ver a la banda de su vida reducida a un mero espectáculo de variedades, y capitaneada por un producto prefabricado como son estos concursantes  de tres al cuarto.

Es el momento de parar. Que las cosas se queden como están, por favor. Disfrutemos del gran legado que Queen nos han dado, y de tantas actuaciones increíbles como la de este vídeo. God Save the Queen!

No hace falta que presente aquí a alguien como Steve Van Zandt. Escudero de Springsteen, productor de grandes discos de Rock’nRoll, presentador de radio, actor de serie de culto… Demasiado talento en un solo hombre. Pero también era un amigo y hermano de Clarence Clemons, como el resto de la E Street Band. Una banda que desde siempre transpiró ese espíritu de clan, de pandilla que unida era simplemente invencible.

Ayer me pusieron los pelos de punta las palabras de Steve hacia su amigo recientemente desaparecido, así como a Danny Federici, el primero en abandonarles prematuramente:

El rock ha perdido a un artista irreemplazable. La E Street Band ha perdido un segundo miembro. Personalmente he perdido un amigo de toda la vida y un hermano. Los historiadores del rock discutirán largo y tendido las profundas implicaciones raciales y el efecto de una banda blanca de rock en los primeros 70 con un hombre negro de presencia fuerte e inconfundible, y peligrosamente fuera de modas.

El Glam había empezado, pero Springsteen decidió mantener un pie firme en el pasado mientras miraba hacia adelante. Suicidio comercial para cualquiera con menos talento que él. Los miembros de un grupo tienen un vínculo especial, pues una gran banda es mucho más que algunas personas que trabajan juntas, es como una unidad del ejército altamente especializado, o un equipo deportivo ganador, una combinación única de elementos que se convierten en más fuertes juntos que separados.

Vamos a seguir haciendo música y tocando. Seamos realistas, eso es todo lo que realmente sabemos hacer. Pero será muy diferente sin él. Así como ha sido diferente sin Danny (Federici), nuestro primer camarada perdido. La calidad de nuestra vida se reduce cada vez que perdemos un gran artista. Es un mundo diferente sin Sam Cooke, Otis Redding, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Curtis Mayfield, Brian Jones y el resto. Pero como los anteriores, Clarence nos deja su obra, que seguirá inspirándonos y motivándonos, y a las futuras generaciones. El rock and roll es nuestra religión, y vamos a seguir perdiendo discípulos a medida que avanzamos, pero levantamos la bandera caída y seguimos adelante, portando las buenas noticias que nuestros héroes han ayudado a crear, con sus cuerpos perdidos, pero dejando su espíritu y su buen trabajo para la eternidad.

En la E Street Band, nuestro corazón, Clarence y Danny, siempre estarán ahí, a la derecha del escenario. Así que gracias, Clarence. No he tenido la oportunidad de decir adiós. Pero voy a verte de nuevo, pronto. Gracias por la explosión de energía vital y la esperanza que aportabas a este mundo miserable con tus grandes y maravillosos pulmones. Y gracias por compartir un pedazo de ese gran corazón todas las noches con el mundo. Lo necesita. Tú y ese saxofón magnífico, celebrando, confesando, buscando redención y proporcionando salvación a la vez. Hablando sin decir palabra, pero de manera tan elocuente, con ese sonido puro que creabas. El sonido de la vida misma.

Nada que añadir. Quizás únicamente las palabras pronunciadas por el propio Bruce: Clarence doesn’t leave the E Street Band when he dies. He leaves when we die.

Retomo el blog después de una temporada de letargo, y qué mejor que hacerlo justo donde lo dejé. En el último post lamentaba no poder asistir al concierto de despedida de Faith No More en Chile. Paradójicamente, mientras la banda tomaba el Estadio Bicentenario de La Florida en Santiago el 5 de Diciembre, me encontraba viajando inesperadamente a Chile por motivos que nunca hubiese querido.

En la víspera de su gran concierto de despedida, aceptaron la invitación para hacer el cierre de la Teletón de Chile, un tradicional maratón televisivo benéfico. Tocaron dos canciones, Ashes to Ashes y Midlife Crisis, la cual intercalaron con Qué he sacado con quererte de Violeta Parra, con lo que terminaron de ganarse al público chileno.

Grande también la despedida final, con un Mike Patton diciendole “Gracias, Don Corleone” al veterano presentador chileno Don Francisco, dejandolo totalmente descolocado:

Casi dos años después de que Faith No More nos hicieran felices con una de las reuniones más espectaculares que hemos vivido en los últimos años, el próximo domingo 5 de Diciembre se despiden definitivamente con un último concierto en Santiago de Chile. No puedo evitar tener un sentimiento amargo, no solo por la despedida, sino porque desde que se se supo de sus intenciones de cerrar su carrera en Santiago, tuve la esperanza de que una carambola me permitiese estar allí. Y no ha sido así por apenas 2 semanas, que rabia!

Menos mal que por lo menos pude asistir a la gira Second Coming en el reciente Sonisphere de Getafe, donde fueron los grandes triunfadores, arrasando incluso con la difícil tarea de tomar el escenario después de Slayer. Desde luego me saqué una espina clavada, después de la surrealista situación que viví en 2009: De vacaciones en Interlaken, un pueblecito de montaña de Suiza, me entero de que a las afueras del pueblo hay un macro-festival en el que los cabezas de cartel son Faith No More!!!  La desgracia fue que las entradas estaban agotadas. Desde entonces recé para que la gira pasase por España, lo cual al final sucedió.

Faith No More mantienen desde sus inicios una relación muy estrecha con Chile. Allí son auténticas estrellas, tanto que este va a ser el tercer concierto allí en esta gira. Tras los dos anteriores, que resultaron ser memorables, se inició una campaña desde Chile para pedirles que finalizasen el tour en Santiago, y al final las plegarias han sido escuchadas. Además, todo apunta a que se editará un DVD de la actuación.

La relación de amor con los chilenos comenzó en el lejano 1991, cuando el grupo, en medio de su gira de promoción del superventas The Real Thing, arrasaron literalmente el festival de la canción de Viña del Mar, un evento anual normalmente acostumbrado a sonidos más suaves. Unos Faith No More en plena explosión, ofrecieron una actuación que no dejó a nadie indiferente:

En 1995, en la gira de King For a Day… Fool For a Lifetime, se produjo el momento definitivo de unión entre el público chileno y Mike Patton. Y este fue a base de un intercambio de escupitajos que cualquier otro artista habría interpretado negativamente y posiblemente hubiese peligrado la actuación. Pero Patton es cualquier cosa menos un personaje “común”, y le dio la vuelta a la tortilla, como se puede ver:

En la primera actuación en Chile dentro del Second Coming Tour, en 2009, quedó demostrado que Patton no había olvidado la experiencia de los “pollos”, y aclaró que mejor actuar sin ellos, pero “tambien con los pollos, lo mismo…”. Esto le garantizó una nueva ducha salival. Genio y figura:

En 2009 volvieron una segunda vez para dar un concierto más multitudinario, como sin duda será el próximo domingo. Se despide una gran banda, que nunca prometió más de esta reunión que una gira, que ha resultado espectacular, y que nos deja con ganas de más por el increíble estado de forma que han demostrado. Entre el resto de temazos que descargarán por última vez, sonará sin duda en este último concierto este Evidence cantado en español:

https://lamanocornuda.files.wordpress.com/2010/10/helloween.jpg?w=300

De vez en cuando me gusta bucear entre mi colección de vinilos en busca de algún album perdido en el tiempo, esperando a ser rescatado. Hoy ha sido el caso del Live In The U.K., el fantástico LP en vivo que editaron los Helloween clásicos en el momento álgido de su carrera, con Kai Hansen y Michael Kiske al frente de la banda.

A finales de los ’80, cuando el Heavy Metal aún era un género de masas y Kurt Cobain todavía no lo había jodido todo, Helloween tuvieron gran éxito con álbumes como Walls of Jericho y los dos volúmenes Keeper of the Seven Keys, que les llevaron a ser uno de los grupos de moda y, bebiendo de Iron Maiden y los clásicos del Hard Rock les convirtió en precursores del Heavy/Power Metal europeo que luego emergería como sub-género con bandas como Gamma Ray, Blind Guardian o Stratovarius.

Tras la gira del 2º Keeper, todo empezó a torcerse con el abandono de Kai Hansen, fundador de la banda y principal compositor. El grupo sufrió un gran bajón creativo que, unido a la llegada de los 90’s, acabó con su ascenso meteórico y con la etapa dorada del grupo. Tras un par de discos decepcionantes, Kiske, poseedor de una voz privilegiada y característica en el sonido clásico de la banda, también abandona. El grupo sigue adelante con nuevo cantante, pero nunca vuelve a ser lo mismo, e incluso tienen que sobrellevar la desgracia del suicidio del batería Ingo Schwichtenberg después de que fuese expulsado de la formación.

Aunque ahora puedan haber caído en el olvido, Helloween formaron parte de la banda sonora de mi juventud, por lo que siempre los recordaré con cariño, siempre que suenen temazos como este I Want Out:

Comenta César en su DiaWHEE! que los rumores sobre una posible reunión del Mark III de Deep Purple retoman fuerza tras unas recientes declaraciones de Jon Lord.

Sería algo espectacular, sobre todo por la esperanza de tener aún la oportunidad de ver a Ritchie Blackmore sobre un escenario a lomos de su Stratocaster. Aún así surgen dudas, como si David Coverdale puede enfrentarse a un nuevo duelo vocal con Glenn Hughes en el que a día de hoy saldría humillado, o la forma de los propios Lord o Blackmore, que se encuentran retirados del Rock. Está claro que el peso recaería sobre un Hughes aún en plena forma.

Descubrí a esta formación de Purple a través de este mítico vídeo del California Jam. Tenía mitificada a la formación “clásica” de Gillan-Glover-Blackmore-Paice-Lord desde que me hice con mi venerado vinilo del Made In Japan. Mi ignorancia juvenil me hacía pensar que eso era intocable e insuperable. Sin embargo, cuando vi a Coverdale y Hughes hacerse con el control absoluto de la banda en este inicio de concierto tan brutal, me quedé flipado. Conocía a Coverdale de Whitesnake (por aquel entonces un grupo muy popular, eran finales de los ’80), pero el encuentro con Hughes fue un auténtico shock! ¿Cómo podía ser que el bajista cantase así? Realmente me rompió los esquemas.

… y pensandolo bien, no estaría mal este tema en el Antikaraoke, es pura energía!, pero a ver quien es capaz de resolver el trozo de Hughes!!

La banda de Heavy Metal más grande de todos los tiempos, IRON MAIDEN, ha regresado a la más rabiosa actualidad en las últimas semanas: El adelanto del nuevo sigle El Dorado en forma de descarga gratuíta, una gira de verano con fecha final en Valencia el 21 de Agosto, y la edición de su 15º álbum de estudio, The Final Frontier, cuyo estreno ha sido espectacular, entrando directamente al Nº 1 en 21 países en la primera semana. La doncella está mejor que nunca, así que comentaré a continuación cada uno de estos acontecimientos, incluído el inesperado encuentro con Janick Gers en la noche valenciana.

LA VÍSPERA

Concierto de Iron Maiden, sábado 21 de Agosto en Valencia. Está claro que la mayoría pensamos lo mismo: aprovechar el fin de semana completo en la capital del Turia. Esto desde luego se notaba nada más llegar el viernes. Tanto en el hotel como por las calles, todo el repertorio de camisetas con las distintas encarnaciones de Eddie se hacía notar. Vero y yo aprovechamos la noche del viernes para conocer el centro de la ciudad y tomar unas tapas. Y quién iba a decir que en plena Plaza de la Reina íbamos  encontrarnos con uno de los miembros de la banda! El gran Janick Gers estaba, como no, disfutando de sus buenas pintas de cerveza Murphy’s en la terraza de un Irish Pub.

Todos los que pasábamos por allí y le reconocíamos hacíamos lo mismo: ¿Es él? Si! Es él! ¿Hay alguno más? No, parece que no… Pero tratar de acercarse a él para un apretón de manos o una foto no parecía fácil, ya que estaba en la posición más inaccesible de la terraza, y además parecía estar muy relajado junto con algunos miembros del equipo de la banda como para ir a incordiarle.

Tras muchas dudas, al final la suerte hizo que quedase libre la mesa de al lado, así que no dudamos en sentarnos a tomar una copa, y esperar la oportunidad de acercarme a él. Poco a poco algunos fans iban llegando a saludarle y hacerse fotos, y comprobamos que Janick estaba de buen humor, así que por fin me armé de valor y me acerqué. Aceptó amáblemente la foto y apenas alcancé a darle la mano y balbucear un “thank you” en inglés antes de que volviese a su mesa.

Sin duda con este trofeo ya era más que feliz. Era mi primer encuentro directo con un miembro de Maiden después de tantos años y tantos conciertos. Pero no sabía que lo que vendría después lo superaría. El pub tenía que cerrar la terraza, así que nos invitaron amablemente a entrar adentro si queríamos seguir bebiendo. La “pandilla Maiden” ya se encontraba bastante “alegre”, así que se hicieron los remolones, pero cuando entraron en el pub, la fiesta se desató. Aparte de ellos, estábamos un puñado de fans y algunas personas que, sin saber muy bien quien era aquel melenudo rubio, asistieron divertidos a la juerga.

A partir de ahí pude hablar varias veces con Janick, y con algunos de los miembros del equipo, como el técnico de guitarra de Adrian Smith, que se dedicó a repartir las decenas de sombreros de lentejuelas que acababa de comprar a un vendedor ambulante. Janick alucinó cuando le comenté que era mi 9º concierto, y todos me confirmaron  que en Febrero/Marzo de 2011 comenzarán una nueva gira mundial en apoyo del nuevo disco. Lo más gracioso fue cuando le pregunté dónde estaba el resto de la banda, y me contestó “Baaahh, en la cama…”

Al final fue una divertida velada y, aparte de la resaca, al día siguiente tenía la agradable sensación de haber compartido unos momentos con uno de los miembros de esta banda legendaria, y sobre todo con un gran tipo.

EL CONCIERTO

Tras el encuentro de la noche anterior, el concierto se convirtió en la guinda de un gran “fin de semana Maiden”. Tras una intensa sesión de playa, llegó el momento de acercarse al llamado “Auditorio” Marina Sur, para pronto comprobar que de auditorio tenía más bien poco. Se trata de un simple parking en el extremo del puerto, con el agravante de estar lleno de palmeras, farolas, y demás obstáculos que, junto a su estrechez, lo hacen uno de los peores lugares que he visto para un concierto de estas características. Cuando llegamos había ya bastante gente, por lo que apenas pudimos conseguir un sitio apretado en la mitad del recinto. Otra cagada más de la organización, la situación de las pantallas de vídeo. Si se supone que son para permitir la visión a la gente de más atrás, no se entiende que las pongan a la altura del escenario.

La cosa no empezaba bien, y por desgracia se confirmó al inicio del concierto. Tras una intro de temática espacial, la banda atacó con la potente The Wickerman, y enseguida pudimos comprobar que el sonido estaba demasiado bajo. Pensé que lo solucionarían a lo largo del concierto, pero no fue así. Se podía oír perfectamente a los pesados que me tocaron detrás que no se callaban ni a tiros, así que fue difícil disfrutar a tope del concierto.

Después de habernos hecho felices a los fans de toda la vida con las recientes giras Early Days y Somewhere Back In Time, en esta ocasión decidieron basar el setlist en esos nuevos clásicos que han forjado desde el retorno de Bruce y Adrian. Habrá quien se queje si era su primer concierto de Maiden, y puedo entenderlo, pero escuchar en vivo temazos como The Ghost of the Navigator, Dance of Death, The Reincarnation of Benjamin Breeg, Blood Brothers o Brave New World es un verdadero placer, y una prueba de que esta banda está mejor que nunca y desde luego nunca han vivido de rentas. Y el aperitivo del nuevo álbum, El Dorado, resultó muy bien en directo, a pesar de no ser el mejor tema del disco.

El punto álgido del show, como suele ser habitual, fue el comienzo de Fear of the Dark, con el que la gente se volvió totalmente loca. Un momento realmente mágico. Tras esto, el nuevo Alien-Eddie hizo su aparición en Iron Maiden, y el concierto se cerró con tres clasicazos como The Number of the Beast, Hallowed Be Thy Name y Running Free. Como siempre, el telón se bajó con el tema de Monty Python Always look on the bright side of life, de su hilarante La vida de Brian.

No fue mi mejor concierto de Maiden, ya van siendo muchos y en esta ocasión la mala situación y los problemas de visibilidad y sonido lo deslucieron mucho. Espero que no vuelvan a tocar en un sitio como este en el futuro. Según alguna confidencia que saqué la noche anterior, la próxima parte de la gira en 2011 será de pabellones. Espero que así sea.

EL ÁLBUM

En el momento que escribo esto, The Final Frontier es Nº 1 en las listas de ventas de 21 países, entre ellos España. Desde luego, con los tiempos que corren, es todo un orgullo para aquellos que hemos seguido siempre a la banda, poder ver que 30 años después de su debut son mejores y más grandes que nunca.

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Como todos los últimos álbumes, TFF es un disco complicado que no entra a la primera, pero tras unas pocas escuchas se da uno cuenta de que está ante algo grande, posiblemente el mejor de la última etapa junto al Brave New World. A mi entender, este disco es la perfecta fusión entre los Maiden actuales y los de la época dorada de los ’80, que se dejan entrever en muchos pasajes.

La primera impresión es de sorpresa con la intro Satellite 15, con un ritmo de sintetizador que casi le da la impresión a uno de haberse equivocado de disco. Sin embargo, cuando arranca el riff inicial de The Final Frontier, estamos ante un tema super rockero, que como el propio Dickinson ha insinuado, podría sonar en las radios de todo el mundo. A continuación, la ya conocida El Dorado, a la que a mi entender le sobra ese inicio y ese final tan forzados. Y Mother of Mercy es quizás la más cercana a A Matter Of Life And Death, recuperando la temática de la guerra.

Comenzando la cara B del primero de los dos (preciosos) vinilos está la balada Coming Home, un tema muy emotivo con reminiscencias del Bruce en solitario, y en el que se nota, como en el resto del disco, la maestría de Adrian Smith, uno de los principales responsables de que Maiden sigan sacando discos tan espectaculares. Tras esta pausa, las revoluciones suben de nuevo con un trallazo, The Alchemist, aportación de Janick Gers, que podría estar perfectamente en Powerslave y nadie se sorprendería. Y la cara se cierra de nuevo con los Maiden más épicos y progresivos en Isle Of Avalon.

Comenzando el segundo vinilo volvemos a tener una sensación de flashback con Starblind, cuya intro nos transporta a la época de Somewhere In Time, sensación que se mantiene en toda la canción, gracias a los fraseos de guitarra de Adrian Smith y Dave Murray. Y de nuevo, otra aportación de Gers nos devuelve a los Maiden más cañeros y old-school en The Talisman.

Finalmente, la última cara nos trae los dos temas más largos y épicos del disco, The Man Who Would Be King y When the Wild Wind Blows, que cierran un album realmente impresionante, que crece con las escuchas, que a la vez arrasa en las listas, y que hace todavía más grande a esta banda, si es que eso es posible…

UP THE IRONS!!!

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