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Con un poco de retraso escribo mi crónica personal de la segunda edición del Sonisphere en Getafe 2011. La verdad es que después del evento, uno no puede evitar tener sentimientos encontrados. En condiciones normales, estaría encantado con que este festival se estableciese y lo tuviésemos de nuevo el próximo año. No en vano, en los dos años que lleva hemos podido ver a un montón de grandes bandas. Pero al mismo tiempo, las circunstancias de la organización, particularmente con la ubicación, el problema insoportable e inhumano del polvo, las colas en las barras, las prometidas zonas de refresco que eran de risa, le dejan a uno una sensación de tomadura de pelo.

Por otro lado, este año la confección del cartel fue un poco errática, sobre todo para mi gusto en la combinación de bandas y horarios. Es evidente que la baza de esta edición era Iron Maiden, y a partir de ahí, el resto. Esto hizo que el cartel del viernes quedase un poco flojo, comparado con el año pasado, que nos dejó dos días potentísimos. Como digo, los horarios del viernes no dejaban muy claro quién era el teórico “cabeza de cartel”. ¿Arch Enemy? ¿Slash? Si nos fiamos por el horario del día siguiente, tendríamos que decir que Sober, lo cual me parece un chiste.

Llegamos al festival durante la actuación de Valient Thorr. La verdad es que estaba claro que actuar bajo un sol de justicia y en un escenario tan grande no era el habitat natural para esta banda de garrulos venusianos. Sin embargo, rockearon duro y animaron a la audiencia, con un Valient Himself que lo dio todo.

Tras esta rápida toma de contacto, dedicamos los conciertos de Gojira y Sober a deambular por las zonas de merchandising, y bajar los muy necesarios primeros litros de cerveza. Los madrileños no me dicen absolutamente nada, así que con escucharlos a lo lejos fue suficiente. Aún así hay que reconocer que convocaron a mucha gente, y de hecho se les concedió el mejor horario del día (el mismo en el que tocó Maiden al día siguiente).

Tras esto empezaba lo serio. Arch Enemy era lo que más me apetecía del viernes. El grupo sueco sonó muy potente, con su combinación de Heavy melódico y la increíble voz gutural de Angela Gossow, un verdadero portento de la naturaleza (en todos los sentidos). Combinaron buenos temas de su último disco Khaos Legions, como Bloodstained Cross, con hits como Ravenous o My Apocalypse.

En un radical cambio de estilo, era el turno de Slash, acompañado de Miles Kennedy y su banda de mercenarios. Desde luego no se puede decir otra cosa, ya que era realmente impresionante ver cómo únicamente había focos para el cantante y el guitarrista, quedando el resto de la banda en constante penumbra. La verdad, ni Axl hace algo así, me pareció un detalle bastante feo por parte de Slash. Aún así sonaron bastante bien, sobre todo por el buen hacer de un Kennedy que sale airoso cuando hay que atacar los temas de Guns n’ Roses. Y sin duda estos fueron los momentos álgidos del show. Con canciones como Nightrain, Civil War, My Michelle, Sweet Child O’Mine, Rocket Queen o Paradise City, el resto, aunque buenos, no van más allá del relleno.

Alguno me llamará loco, pero viendo la situación actual, tengo muy claro que la reunión de los Guns clásicos es cuestión de tiempo. El año que viene es el 25º aniversario del Appetite for Destruction. No digo más…

A The Darkness les tocó lidiar con un horario ya muy tardío, y con la pequeña desbandada tras el concierto de Slash. A nosotros también nos cogió un poco a contrapié, ya que los vimos en la distancia, a medio camino de la barra del bar y de la carpa, donde ya habían empezado a pinchar un clásico tras otro. Aún así, tienen un buen puñado de canciones rockeras, aunque quizás se les podría reprochar las excesivas pausas entre tema y tema, que no ayudaron a calentar el concierto.

Llegó el sábado, y por tanto el día de ver a Iron Maiden, el verdadero motivo para acudir al festival este año. Y qué mejor manera de empezar a vivir la experiencia Maiden que una reunión del club de fans español en el bar Blood Brothers de Madrid. Allí pudimos calentar motores, tomar las primeras cervezas del día, y conocer a gente muy maja del club. Quedamos emplazados para próximas quedadas.

Fue una pena no llegar a tiempo a ver a Mastodon, que fueron castigados con un horario muy tempranero. Llegamos de nuevo al recinto durante la actuación de Apocalyptica. Se trata de un grupo que tiene su gracia, dando caña con sus cellos, y sus versiones de clásico heavy, principalmente de Metallica.

Como predecesores al cabeza de cartel, unos Dream Theater que, a pesar del nivel que nadie les pone en duda, tengo que admitir que me aburrieron muchísimo. No sé si eran las ganas de ver a Maiden, o el sol, o lo pésimo frontman que es James Labrie, pero para mí no lograron conectar. Sonaron perfectos, y desde luego su nuevo bateria Mike Mangini es un portento. Pero quizás no son una banda de festivales.

Se notaba que era el día grande, ya que el recinto estaba a rebosar cuando comenzó a sonar el Doctor Doctor de UFO, señal de que el espectáculo estaba a punto de empezar. La intro de Satellite 15… The Final Frontier dio entrada a la banda, a la que se le ve muy compacta ya a estas alturas de la gira, y sobre todo al mando de un Bruce Dickinson que es un auténtico portento físico y vocal.

El setlist fue el mismo del resto de la gira, y por tanto el mismo que en Chile. De todas maneras lo disfruté enormemente, ya que me parece un setlist realmente bueno. No cabe duda de que se trata de la gira de presentación de The Final Frontier, y los 5 temas escogidos del album dan la talla. Principalmente para mi gusto The Talisman, un tema absolutamente épico, y en el que Dickinson brilla por todo lo alto. Esto, unido a clásicos old school como The Trooper, 2 Minutes To Midnight o The Evil That Men Do, y clásicos de la nueva era como The Wickerman o Dance of Death, completan un gran repertorio. Muchos se quejan de que tocan demasiado material nuevo. Pero amigos, es lo que hay. Hace poco ya hicieron una gira enorme basada exclusivamente en clásicos de los ’80, y no pueden seguir repitiendolo eternamente.

El gran Eddie nos visitó tras la batería de Nicko en Iron Maiden, tras lo cual descargaron tres bises con The Number Of The Beast, Hallowed Be Thy Name y Running Free. Casi dos horas de concierto, y una demostración más de quienes son los jefes.

Recuerdo perfectamente comentarle a Dario que los Maiden se lo habían puesto muy complicado a cualquiera que tuviese que tocar después. Sin embargo Twisted Sister no solo salieron del paso, sino que dieron un pedazo de concierto. Con un Dee Snider entregado, descargaron himnos como We’re Not Gonna Take It, I Wanna Rock o Burn In Hell, y directamente se quedaron con la peña. Sobre todo cuando Snider logró el momento del festival, animando a la gente a corear el “Huevos con aceite” sobre su tema más conocido. Momentazo.

Y para grata sorpresa también el conciertazo que se marcaron Uriah Heep. Está claro que la baja de Alice Cooper fue un bajón, pero los sustitutos de última hora no defraudaron ni mucho menos. Dieron toda una lección de clase y saber hacer en un escenario, y dejaron un magnífico sabor de boca.

Ya sin fuerzas, nos retiramos del Sonisphere 2011, esperando que en próximas ediciones corrijan los errores, ya que la música es lo único que aquí ha estado a la altura.

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