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Si fuese cierta alguna de esas leyendas rocambolescas que tanto proliferan con los ídolos perdidos del Rock, Jim Morrison estará hoy en algún lugar escondido del planeta, disfrutando a los 67 años de su retiro que dura ya cuatro décadas, alejado de los focos y dedicado a la poesía, su gran pasión. Y quizás se preguntará cómo es posible que después de tanto tiempo su figura siga siendo recordada, y su tumba de Pere-Lachaise sea lugar de peregrinación de miles de personas cada año, del mismo modo que sucede con Graceland, la morada de su admirado Elvis.

Pero la historia dice que aquella noche del 2 al 3 de Julio de 1971, el corazón de James Douglas Morrison se paró definitivamente, dejando una vez más al mundo sin un artista incomparable, del mismo modo que sucediera muy poco antes con Jimi Hendrix y Janis Joplin. El propio Jim había profetizado que el sería el siguiente, quien sabe si haciendo uso del humor macabro, o si consciente de que la vida de excesos que llevaba podía acarrearle ese destino. La versión oficial es que murió en la bañera del piso que compartia con Pamela Courson en Paris, aunque otras versiones más mitómanas afirman que murió de sobredosis en los lavabos del parisino Rock’n’Roll Circus, y unos amigos lo trasladaron posteriormente a su casa.

En cualquier caso, aquella noche se apagó la llama de un artista irrepetible, que en seis intensos años pasó de ser ese chico atormentado con un gran talento poético que daba con mucha inseguridad sus primeros conciertos como cantante de The Doors, a convertirse en una bestia escénica que sigue inspirando a miles y miles de personas hasta hoy.

Muchos descubrimos a Jim gracias a la película de Oliver Stone, que a mí en particular me cogió en plena adolescencia, en esa edad en la que estás descubriendolo todo. Desde entonces ha sido una referencia imborrable hasta el punto de, llegado el momento de pensar un nombre de guerra para mi primera actuación en el Antikaraoke, tuve la osadía de adoptar su pseudónimo más famoso, Lizard King, ya que la canción que interpreté ese primer dia era Break On Through.

Hoy, en el 40 aniversario de su muerte, su música y sus letras sonarán en todo el mundo, igual que lo harán por siempre. Porque más allá de haber sido en su momento un personaje polémico, y de que muchas veces se ha mostrado únicamente su faceta más salvaje, lo que perdura es lo realmente importante: su obra.

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