No hace falta que presente aquí a alguien como Steve Van Zandt. Escudero de Springsteen, productor de grandes discos de Rock’nRoll, presentador de radio, actor de serie de culto… Demasiado talento en un solo hombre. Pero también era un amigo y hermano de Clarence Clemons, como el resto de la E Street Band. Una banda que desde siempre transpiró ese espíritu de clan, de pandilla que unida era simplemente invencible.

Ayer me pusieron los pelos de punta las palabras de Steve hacia su amigo recientemente desaparecido, así como a Danny Federici, el primero en abandonarles prematuramente:

El rock ha perdido a un artista irreemplazable. La E Street Band ha perdido un segundo miembro. Personalmente he perdido un amigo de toda la vida y un hermano. Los historiadores del rock discutirán largo y tendido las profundas implicaciones raciales y el efecto de una banda blanca de rock en los primeros 70 con un hombre negro de presencia fuerte e inconfundible, y peligrosamente fuera de modas.

El Glam había empezado, pero Springsteen decidió mantener un pie firme en el pasado mientras miraba hacia adelante. Suicidio comercial para cualquiera con menos talento que él. Los miembros de un grupo tienen un vínculo especial, pues una gran banda es mucho más que algunas personas que trabajan juntas, es como una unidad del ejército altamente especializado, o un equipo deportivo ganador, una combinación única de elementos que se convierten en más fuertes juntos que separados.

Vamos a seguir haciendo música y tocando. Seamos realistas, eso es todo lo que realmente sabemos hacer. Pero será muy diferente sin él. Así como ha sido diferente sin Danny (Federici), nuestro primer camarada perdido. La calidad de nuestra vida se reduce cada vez que perdemos un gran artista. Es un mundo diferente sin Sam Cooke, Otis Redding, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Curtis Mayfield, Brian Jones y el resto. Pero como los anteriores, Clarence nos deja su obra, que seguirá inspirándonos y motivándonos, y a las futuras generaciones. El rock and roll es nuestra religión, y vamos a seguir perdiendo discípulos a medida que avanzamos, pero levantamos la bandera caída y seguimos adelante, portando las buenas noticias que nuestros héroes han ayudado a crear, con sus cuerpos perdidos, pero dejando su espíritu y su buen trabajo para la eternidad.

En la E Street Band, nuestro corazón, Clarence y Danny, siempre estarán ahí, a la derecha del escenario. Así que gracias, Clarence. No he tenido la oportunidad de decir adiós. Pero voy a verte de nuevo, pronto. Gracias por la explosión de energía vital y la esperanza que aportabas a este mundo miserable con tus grandes y maravillosos pulmones. Y gracias por compartir un pedazo de ese gran corazón todas las noches con el mundo. Lo necesita. Tú y ese saxofón magnífico, celebrando, confesando, buscando redención y proporcionando salvación a la vez. Hablando sin decir palabra, pero de manera tan elocuente, con ese sonido puro que creabas. El sonido de la vida misma.

Nada que añadir. Quizás únicamente las palabras pronunciadas por el propio Bruce: Clarence doesn’t leave the E Street Band when he dies. He leaves when we die.

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