La banda de Heavy Metal más grande de todos los tiempos, IRON MAIDEN, ha regresado a la más rabiosa actualidad en las últimas semanas: El adelanto del nuevo sigle El Dorado en forma de descarga gratuíta, una gira de verano con fecha final en Valencia el 21 de Agosto, y la edición de su 15º álbum de estudio, The Final Frontier, cuyo estreno ha sido espectacular, entrando directamente al Nº 1 en 21 países en la primera semana. La doncella está mejor que nunca, así que comentaré a continuación cada uno de estos acontecimientos, incluído el inesperado encuentro con Janick Gers en la noche valenciana.

LA VÍSPERA

Concierto de Iron Maiden, sábado 21 de Agosto en Valencia. Está claro que la mayoría pensamos lo mismo: aprovechar el fin de semana completo en la capital del Turia. Esto desde luego se notaba nada más llegar el viernes. Tanto en el hotel como por las calles, todo el repertorio de camisetas con las distintas encarnaciones de Eddie se hacía notar. Vero y yo aprovechamos la noche del viernes para conocer el centro de la ciudad y tomar unas tapas. Y quién iba a decir que en plena Plaza de la Reina íbamos  encontrarnos con uno de los miembros de la banda! El gran Janick Gers estaba, como no, disfutando de sus buenas pintas de cerveza Murphy’s en la terraza de un Irish Pub.

Todos los que pasábamos por allí y le reconocíamos hacíamos lo mismo: ¿Es él? Si! Es él! ¿Hay alguno más? No, parece que no… Pero tratar de acercarse a él para un apretón de manos o una foto no parecía fácil, ya que estaba en la posición más inaccesible de la terraza, y además parecía estar muy relajado junto con algunos miembros del equipo de la banda como para ir a incordiarle.

Tras muchas dudas, al final la suerte hizo que quedase libre la mesa de al lado, así que no dudamos en sentarnos a tomar una copa, y esperar la oportunidad de acercarme a él. Poco a poco algunos fans iban llegando a saludarle y hacerse fotos, y comprobamos que Janick estaba de buen humor, así que por fin me armé de valor y me acerqué. Aceptó amáblemente la foto y apenas alcancé a darle la mano y balbucear un “thank you” en inglés antes de que volviese a su mesa.

Sin duda con este trofeo ya era más que feliz. Era mi primer encuentro directo con un miembro de Maiden después de tantos años y tantos conciertos. Pero no sabía que lo que vendría después lo superaría. El pub tenía que cerrar la terraza, así que nos invitaron amablemente a entrar adentro si queríamos seguir bebiendo. La “pandilla Maiden” ya se encontraba bastante “alegre”, así que se hicieron los remolones, pero cuando entraron en el pub, la fiesta se desató. Aparte de ellos, estábamos un puñado de fans y algunas personas que, sin saber muy bien quien era aquel melenudo rubio, asistieron divertidos a la juerga.

A partir de ahí pude hablar varias veces con Janick, y con algunos de los miembros del equipo, como el técnico de guitarra de Adrian Smith, que se dedicó a repartir las decenas de sombreros de lentejuelas que acababa de comprar a un vendedor ambulante. Janick alucinó cuando le comenté que era mi 9º concierto, y todos me confirmaron  que en Febrero/Marzo de 2011 comenzarán una nueva gira mundial en apoyo del nuevo disco. Lo más gracioso fue cuando le pregunté dónde estaba el resto de la banda, y me contestó “Baaahh, en la cama…”

Al final fue una divertida velada y, aparte de la resaca, al día siguiente tenía la agradable sensación de haber compartido unos momentos con uno de los miembros de esta banda legendaria, y sobre todo con un gran tipo.

EL CONCIERTO

Tras el encuentro de la noche anterior, el concierto se convirtió en la guinda de un gran “fin de semana Maiden”. Tras una intensa sesión de playa, llegó el momento de acercarse al llamado “Auditorio” Marina Sur, para pronto comprobar que de auditorio tenía más bien poco. Se trata de un simple parking en el extremo del puerto, con el agravante de estar lleno de palmeras, farolas, y demás obstáculos que, junto a su estrechez, lo hacen uno de los peores lugares que he visto para un concierto de estas características. Cuando llegamos había ya bastante gente, por lo que apenas pudimos conseguir un sitio apretado en la mitad del recinto. Otra cagada más de la organización, la situación de las pantallas de vídeo. Si se supone que son para permitir la visión a la gente de más atrás, no se entiende que las pongan a la altura del escenario.

La cosa no empezaba bien, y por desgracia se confirmó al inicio del concierto. Tras una intro de temática espacial, la banda atacó con la potente The Wickerman, y enseguida pudimos comprobar que el sonido estaba demasiado bajo. Pensé que lo solucionarían a lo largo del concierto, pero no fue así. Se podía oír perfectamente a los pesados que me tocaron detrás que no se callaban ni a tiros, así que fue difícil disfrutar a tope del concierto.

Después de habernos hecho felices a los fans de toda la vida con las recientes giras Early Days y Somewhere Back In Time, en esta ocasión decidieron basar el setlist en esos nuevos clásicos que han forjado desde el retorno de Bruce y Adrian. Habrá quien se queje si era su primer concierto de Maiden, y puedo entenderlo, pero escuchar en vivo temazos como The Ghost of the Navigator, Dance of Death, The Reincarnation of Benjamin Breeg, Blood Brothers o Brave New World es un verdadero placer, y una prueba de que esta banda está mejor que nunca y desde luego nunca han vivido de rentas. Y el aperitivo del nuevo álbum, El Dorado, resultó muy bien en directo, a pesar de no ser el mejor tema del disco.

El punto álgido del show, como suele ser habitual, fue el comienzo de Fear of the Dark, con el que la gente se volvió totalmente loca. Un momento realmente mágico. Tras esto, el nuevo Alien-Eddie hizo su aparición en Iron Maiden, y el concierto se cerró con tres clasicazos como The Number of the Beast, Hallowed Be Thy Name y Running Free. Como siempre, el telón se bajó con el tema de Monty Python Always look on the bright side of life, de su hilarante La vida de Brian.

No fue mi mejor concierto de Maiden, ya van siendo muchos y en esta ocasión la mala situación y los problemas de visibilidad y sonido lo deslucieron mucho. Espero que no vuelvan a tocar en un sitio como este en el futuro. Según alguna confidencia que saqué la noche anterior, la próxima parte de la gira en 2011 será de pabellones. Espero que así sea.

EL ÁLBUM

En el momento que escribo esto, The Final Frontier es Nº 1 en las listas de ventas de 21 países, entre ellos España. Desde luego, con los tiempos que corren, es todo un orgullo para aquellos que hemos seguido siempre a la banda, poder ver que 30 años después de su debut son mejores y más grandes que nunca.

https://i0.wp.com/ecx.images-amazon.com/images/I/51UuXaVBw4L.jpg

Como todos los últimos álbumes, TFF es un disco complicado que no entra a la primera, pero tras unas pocas escuchas se da uno cuenta de que está ante algo grande, posiblemente el mejor de la última etapa junto al Brave New World. A mi entender, este disco es la perfecta fusión entre los Maiden actuales y los de la época dorada de los ’80, que se dejan entrever en muchos pasajes.

La primera impresión es de sorpresa con la intro Satellite 15, con un ritmo de sintetizador que casi le da la impresión a uno de haberse equivocado de disco. Sin embargo, cuando arranca el riff inicial de The Final Frontier, estamos ante un tema super rockero, que como el propio Dickinson ha insinuado, podría sonar en las radios de todo el mundo. A continuación, la ya conocida El Dorado, a la que a mi entender le sobra ese inicio y ese final tan forzados. Y Mother of Mercy es quizás la más cercana a A Matter Of Life And Death, recuperando la temática de la guerra.

Comenzando la cara B del primero de los dos (preciosos) vinilos está la balada Coming Home, un tema muy emotivo con reminiscencias del Bruce en solitario, y en el que se nota, como en el resto del disco, la maestría de Adrian Smith, uno de los principales responsables de que Maiden sigan sacando discos tan espectaculares. Tras esta pausa, las revoluciones suben de nuevo con un trallazo, The Alchemist, aportación de Janick Gers, que podría estar perfectamente en Powerslave y nadie se sorprendería. Y la cara se cierra de nuevo con los Maiden más épicos y progresivos en Isle Of Avalon.

Comenzando el segundo vinilo volvemos a tener una sensación de flashback con Starblind, cuya intro nos transporta a la época de Somewhere In Time, sensación que se mantiene en toda la canción, gracias a los fraseos de guitarra de Adrian Smith y Dave Murray. Y de nuevo, otra aportación de Gers nos devuelve a los Maiden más cañeros y old-school en The Talisman.

Finalmente, la última cara nos trae los dos temas más largos y épicos del disco, The Man Who Would Be King y When the Wild Wind Blows, que cierran un album realmente impresionante, que crece con las escuchas, que a la vez arrasa en las listas, y que hace todavía más grande a esta banda, si es que eso es posible…

UP THE IRONS!!!

Anuncios