RAMMSTEIN – Palacio de los Deportes, Madrid, 10/11/2009

Recuerdo perfectamente mi primer concierto de Rammstein. Era el verano de 2002, y a falta de más compañía me escapé solo al festival de Vilar de Mouros en Portugal para presenciar la que entonces era la gira de presentación del titánico Mutter. Y desde luego que mereció la pena el esfuerzo. Me había enganchado al grupo gracias a la banda sonora de Lost Highway, y les había seguido desde entonces. Tenía alguna idea de lo que hacían en directo, y de su aficion por el fuego, pero en absoluto estaba preparado para el espectáculo que allí presencié. Desde el tétrico inicio con Mein Herz Brennt hasta la despedida con el Stripped de Depeche Mode, los alemanes nos volaron la cabeza a las 30.000 personas que abarrotábamos aquella campiña portuguesa. Su implacable apisonadora sónica y el increíble espectáculo pirotécnico bien valieron el viaje.

Ya han pasado varios años, varios discos, y la sorpresa ya no está ahí. Gracias al DVD Volkerball he podido repetir en alta definición las sensaciones de aquella noche, y conozco mucho mejor a estos seis energúmenos. Pero cuando se pusieron a la venta las entradas para esta gira, no dudé ni un momento. Y de nuevo no defraudaron. En un mundo donde las bandas cada vez son más raquíticas, y sólo las grandes leyendas que quedan en activo (Maiden, AC/DC…) son capaces de reventar un estadio y dar un espectáculo decente, Rammstein han tomado el testigo del Arena Rock, y lo han moldeado a su manera.

El inicio del concierto ya lo dice todo: coincidiendo el inicio de la gira con el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín, Richard Z. Kruspe y Paul Landers se abrieron paso a golpe de pico a través de un muro que cubría todo el escenario, y para no ser menos Till Lindemann lo hizo a base de soldador. Tras la efectista puesta en escena, atacaron con Rammlied, del nuevo disco, enlazada con B******* y Waidmanns Heil. Tocaron prácticamente todo el disco menos dos canciones, pero supieron combinarlo bien con sus clásicos, lo que resultó en un setlist equilibrado. Pronto terminaron de caldear el ambiente con las aclamadas Keine Lust y Feuer Frei!, en las que aparecieron las primeras llamaradas.

A partir de ahí no pararon de sucederse los distintos números, como la espectacular inmolacion de “Flake” Lorenz en Ich Tu Dir Weh o el surtidor de gasolina de Benzin. Y qué decir del show en Pussy, con ese cañon fálico disparando espuma sobre las primeras filas. No hay lugar para el tedio en el universo Rammstein.

Pero esto qudaría en nada si no estuviese acompañado de buena música. Y de esto estos tipos también van sobrados. Temazos como Links 2 3 4 (impagable ver un pabellon entero aclamando a la izquierda, muchos de ellos ni lo sabrían…), Du Hast, Sonne o Engel terminaron de darles un triunfo que prácticamente ya se traían de casa. Solo la justa duración (poco más de hora y media) podría objetarse, pero en un concierto de tal intensidad casi se entiende.

Al final, una curiosa despedida por parte del rudo Lindemann (“Muchas gracias, muy amables, buenas noches”, en perfecto y educado castellano), y un gran concierto más para el recuerdo.

Como prueba, aquí quedan algunos vídeos:

Intro + Rammlied:

Feuer Frei!:

Ich Tu Dir Weh:

Benzin:

Du Hast:

Seemann:

Setlist
1. Rammlied
2. B********
3. Waidmanns Heil
4. Keine Lust
5. Weisses Fleisch
6. Feuer Frei!
7. Wiener Blut
8. Frühling in Paris
9. Ich Tu Dir Weh
10. Liebe Ist Für Alle Da
11. Benzin
12. Links 2 3 4
13. Du Hast
14. Pussy

15. Sonne
16. Haifisch
17. Ich Will

18. Seemann
19. Engel

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