(IRON MAIDEN – Slavia Football Stadium, Praga, 08/08/2008)

2008 será recordado como el año en el que Iron Maiden, la banda de Heavy Metal más grande de la historia, decidieron hacer realidad el sueño de muchos de nosotros rememorando su época más gloriosa en una mastodóntica gira mundial bajo el apasionante nombre de “Somewhere Back In Time Tour”.

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La excitación propia de tal acontecimiento crecía con cada dato que se iba conociendo de la gira: El Ed Force One pilotado por Bruce Dickinson llevando a la banda de un lado a otro del planeta… las primeras imágenes del escenario, inevitables recuerdos de Live After Death… el setlist plagado de clásicos… las primeras imágenes en YouTube… el Eddie cibernético… la gran momia… el sueño se hacía realidad.

Por supuesto, no podía perderme semejante evento. Desde el primer momento supe que estaría allí. Sólo quedaba elegir el mejor destino. Durante meses se especuló con las fechas españolas, que fueron prácticamente las últimas en confirmarse. La incertidumbre me hizo pensar en acudir de nuevo a Londres, el concierto de Twickenham prometía ser apoteósico. Pero finalmente se anunciaron dos fechas españolas: Mérida y Zaragoza.

Todo estaba a favor para apuntarse a la fecha aragonesa. La cercanía a Madrid, y varias personas que se apuntaba al finde… así que pronto compramos las entradas y empezamos a contar los días hasta la fecha señalada: 12 de Julio de 2008, Festival Metalway, Feria de muestras de Zaragoza.

Sin embargo, el destino nos iba a jugar una mala pasada. La noche del viernes 11 se suspende el Monsters of Rock por una tormenta descomunal de viento y granizo que deja inservible el escenario y gran parte de los equipos de sonido. Los asistentes se quedan sin ver a Saxon y Deep Purple. Mal presagio, y noche de incertidumbre.

Pero como la esperanza es lo último que se pierde, y quedaba un día para solucionarlo, seguimos adelante con el plan. Yo al final había subido a Coruña, así que el propio sábado por la mañana me subí al avión para llegar a Barajas, donde me esperaban Nacho, Jesús y Darío listos para emprender el viaje. Sin embargo, poco nos duró la esperanza: Apenas llevábamos 1 hora de camino cuando nos enteramos de que el festival se ha cancelado definitivamente. Decepción.

Como espíritus fuertes que somos todos los que allí estábamos, nos quitamos el mal rollo del cuerpo metiéndonos un buen cabrito manchego entre pecho y espalda. Yo incluso completé el viaje en Zaragoza en AVE. Allí estaban Manuel y Miguel para por lo menos ponerle al mal tiempo buena copas…

Parecía que el sueño se había esfumado, pero yo me resistía a creerlo. Durante semanas repasé una y otra vez las fechas de la gira, pero ninguna parecia coincidir bien. Tras especular con la opción de Moscú (habría sido mi gran Maiden-locura), cobró fuerza la fecha de Praga, viernes 8 de Agosto. Tan pesado me puse que conseguí convencer a Darío y Jesús, e incluso al final se vinieron dos más (Jorge y Agus, que vive allí).

En una tarde loca compramos las entradas y los billetes de avión. Y en una semana allí estábamos, en Praga, junto al estadio del Slavia, dispuestos a acudir a nuestra cita con la dama de hierro. La sabrosa y barata cerveza checa casi nos hace perdernos el inicio del concierto. Ocupamos nuestros asientos en la grada con la intro del Churchill’s Speech y las primeras notas de Aces High. El gran espectáculo había comenzado. Las localidades estaban un poco escoradas y nos perdíamos buena parte del escenario, pero nuestros héroes estaban ahí, delante de nosotros, descargando con toda su furia su mejor material.

Completaron el clásico inicio del Live After Death con 2 Minutes To Midnight, que dio paso al primer discurso de Dickinson. Por desgracia en este caso un discurso triste, ya que tuvo un recuerdo para las víctimas del accidente de tren que esa misma mañana se había producido al norte del país, y en el que se viajaban muchos fans de la banda en dirección al concierto. Bruce pidió a todo el estadio que se pusiese en pie en señal de duelo, y dedicó a las víctimas la siguiente canción: Revelations.

Sin dar tregua, Bruce se enfundó su casaca roja para encarnar una vez más a The Trooper, tras la cual sonó Wasted Years, uno de los temas que más ganas tenía de ver en directo. Las obligadas The Number of the Beast y Run To The Hills sirvieron de preludio para la gran sensación de esta gira: Rime of the Ancient Mariner. Sólo por tener el privilegio de presenciar a la banda ejecutando esta obra maestra sobre un escenario merecieron la pena todos los esfuerzos. Y qué más se puede decir si encima la enlazan, como en los viejos tiempos con la faraónica Powerslave. Hasta Bruce desempolvó su máscara de plumas para que todos nos sintiéramos como en Long Beach.

La lista de clásicos continuaba, y Heaven Can Wait y Can I Play With Madness precedieron a una Fear Of The Dark que, aunque un poco fuera del contexto de la gira, demostró estar a la altura de las gemas de los discos precedentes. Y la hora de Eddie había llegado. Como siempre en el tema Iron Maiden, el inmenso sarcófago se abrió para la gran momia, recuerdo imborrable de aquella insuperable gira de 1985.

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Pero ahí no se había acabado todo: Todavía había tiempo para ponernos la piel de gallina con la poderosa Moonchild. El comienzo con la intro acústica y el increscendo con el fraseo de guitarra de Adrian Smith, de lo mejor de la noche. The Clairvoyant dio salida al Eddie cibernético de Somewhere in Time, muy logrado y gigantesco, caminando por el escenario. Y como no, el final con Hallowed be thy Name, dejándonos sin aliento.

Una lista de temazos escalofriante, muy cercana a ese concepto casi inalcanzable del “concierto perfecto” de Maiden. Está claro que podrían estar varias horas tocando clásicos de su discografía, pero esa noche nos dieron lo mejor que se puede dar en casi 2 horas de concierto. El estado de la banda a estas alturas es increíble. Tocan y suenan como nunca, y Bruce nunca ha cantado mejor. No me hace más que pensar que el próximo disco va a ser una nueva joya en su discografía.

Con la sonrisa en la cara nos fuimos a disfrutar del fin de semana en Praga, que tambien mereció mucho la pena. Finalmente, el destino había querido que mi 8º concierto de Maiden fuese el 08/08/08…

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