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Hace poco Ramiro tuvo el detalle de obsequiarme con la nueva reedición de esta película-concierto que tantas y tantas veces habíamos visionado juntos, algunas veces incluso después de una larga noche de copas.

Se trata de una nueva edición en doble DVD, que contiene tanto la versión original de 1970, como la versión restaurada, además de unas cuantas secuencias inéditas, de este documental sobre los conciertos que el Rey ofreció en el Hotel International de Las Vegas durante el verano de 1970.

La película comienza con unas divertidas imágenes de los ensayos de Elvis y su banda, en los que impera el cachondeo en todo momento: Cantando en tirolés, cayéndose de la silla, haciendo que se traga el micro… el Rey es constantemente el centro de las risas de toda su banda. Después todo cambia cuando pasamos a los momentos previos al show. Aunque parezca increíble los nervios y la tensión se apoderan de Elvis, y su mayor preocupación es que no se le olvide la letra de “I Just Can’t Help Believing”. Mientras, a la entrada del hotel comienza a llegar el público, y podemos ver a personajes tan variopintos como Cary Grant, Sammy Davis Jr. o ¡Xavier Cugat! ocupando sus asientos, ansiosos por lo que están a punto de presenciar.

Y finalmente llega el momento. Tras el redoble de batería, arranca el concierto con “That’s Alright”, y un Elvis de otro mundo sale de detrás del telón como un toro que sale a la plaza, mirando a todas partes. Acompañado por su guitarra ataca éste y otros hits de su primera etapa, como “Hound Dog” o “Heartbreak Hotel”. Entonces llega el primer momento romántico con “Love Me Tender”, y con él un festín de besos en la boca que se da el Rey mientras se sumerge entre un público repleto de féminas en celo.

Otro momento curioso es cuando una chica del público le ofrece a Elvis un retrato suyo, y le pide un autógrafo. Él accede complaciente, interrumpiendo para ello el concierto. La parte inquietante es cuando ella le hace alguna otra petición que no podemos escuchar, y la respuesta del Rey es “Eso no puedo hacerlo, lo siento…”

Y la sucesión de canciones redondas sigue adelante: “Just Pretend”, “Don’t Be Cruel”, “You Don’t Have To Say You Love Me”… hasta que llegamos al apoteósico final con “Suspicious Minds” y “I Can’t Help Falling In Love”. El público aplaude enloquecido, y el gran telón se baja… “Elvis Has Left The Building”.

Todo un documento sonoro y visual de la que posible fue la mejor etapa de Elvis, con una forma envidiable, y un repertorio a sus espaldas que quita el hipo. Cualquiera que tenga algo de aprecio por el Rock debería verlo. Que aquí quede una muestra:

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