Hoy se pone a la venta el nuevo disco de Rammstein, titulado “Liebe Ist Für Alle Da” (El amor está ahí para todos). Sólo con observar la portada, con el grupo disponiéndose a devorar a la diosa Venus, ya se puede uno hacer a la idea de que los alemanes no han cambiado en absoluto en su estética y actitud provocadora.
Habrá que hacerse con él para comprobar si recuperan el pulso tras el irregular Rosenrot de 2005, y también para calentar motores de cara al concierto del 10 de Noviembre en Madrid, que promete ser uno de los eventos del año. Yo desde luego no voy a perdermelo.
Y si en algo no han dejado nunca indiferente estos 6 elementos es en sus video-clips, y esta vez se han superado. El vídeo de “Pussy”, single de adelanto al album ha sido inevitablemente censurado por su contenido explícito. Aquí podéis ver la versión censurada:
… y si tienes más de 18 años, y bajo tu responsabilidad, la versión sin censura la puedes ver aquí.
Hace unos meses comentaba el concierto de Metallica en el Getafe Electric Festival. Después de haber perdido la fe en la banda, la verdad es que disfruté de aquel concierto más de lo que me esperaba. Los californianos decidieron ofrecernos en esa gira un repertorio lleno de clásicos, reduciendo al mínimo la presencia de sus fiascos de los últimos años.
Sin embargo, de vuelta de ese concierto realmente pensaba que con el nuevo disco volveríamos a los Metallica más recientes, perdidos y sin rumbo. Los Metallica que vieron cómo sus cifras de ventas eran inversamente proporcionales a su inspiración y cómo su masa de seguidores cambiaba para acabar compartiendo escena con Avril Lavigne o Limp Bizkit…
El nuevo disco fue anticipado intensamente, aprovechando las posibilidades de internet: poco a poco nos iban dando pequeñas “píldoras” que indicaban por dónde irían los tiros. Y la verdad es que desde un principo no sonaba nada mal. Pero si algo captó mi atención fue un nombre: Rick Rubin. Este hombre ha convertido en oro todo lo que ha tocado, y ha sabido sacar lo mejor de los músicos a los que ha producido. Como prueba, sólo citar algunas de sus obras: Reign in blood, Blood Sugar Sex Magik, las American Recordings de Johnny Cash… Éste tipo sabe lo que hace, y posiblemente era el único que podía sacudir los culos de las estrellitas caprichosas y lloronas en las que se habían convertido nuestros viejos héroes.
Pues bien, a tenor del resultado, parece que lo ha conseguido. Se dice que lo primero que hizo Rubin fue sentar a los cuatro componentes de la banda en una “máquina del tiempo” y hacerles pensar que el nuevo disco sería la continuación al Master of Puppets, y que imaginasen qué harían entonces. Toda una terapia de regresión que parece haber dado sus frutos, porque el disco que se han marcado es, en mi opinión, lo más potente que han hecho en casi 20 años. De hecho, a nivel musical yo lo situaría entre …And Justice For All y el Black Album.
En líneas generales, el álbum es muy cañero, los 10 temas que lo componen son la mayoría de larga duración, llegando algunos a 8 y 9 minutos, y bastante técnico. Esto es precisamente lo que lo liga con …And Justice For All. Rompiendo con la línea más directa y básica que quisieron marcar con el penoso St. Anger, aquí han vuelto los solos de guitarra, los riffs poderosos y los fragmentos instrumentales que tanto abundaban en aquel album.
En cuanto a las canciones, se podría destacar la inicial That Was Just Your Life, que es el inicio cañero que todo buen disco de Metallica debe tener. En esta línea más thrash también destacan All Nightmare Long, The Judas Kiss y el cierre demoledor de My Apocalypse. A mí me gusta particularmente Broken, Beat & Scarred, principalmente por sus riffs demoledores. El primer single, The Day That Never Comes, puede llegar a parecer un revuelto de One y Fade To Black, pero la parte instrumental está realmente bien. Como única parte más baja del disco mencionaría The Unforgiven III. La verdad, en un disco tan potente como este, donde ninguna canción te da tregua, no veo cabida para una balada que comienza con un piano. El único efecto que tiene es el de un frenazo en seco. Aparte de esto, el tema en general no es demasiado inspirado.
En resumen, parece que Hetfield y compañía lo han vuelto a hacer, tantos años después. Al contrario de lo que esperaba, tengo ganas de que pase por aquí la nueva gira para escuchar los nuevos temas en directo. Uno de ellos seguro que será este The Day That Never Comes:
Hace poco Ramiro tuvo el detalle de obsequiarme con la nueva reedición de esta película-concierto que tantas y tantas veces habíamos visionado juntos, algunas veces incluso después de una larga noche de copas.
Se trata de una nueva edición en doble DVD, que contiene tanto la versión original de 1970, como la versión restaurada, además de unas cuantas secuencias inéditas, de este documental sobre los conciertos que el Rey ofreció en el Hotel International de Las Vegas durante el verano de 1970.
La película comienza con unas divertidas imágenes de los ensayos de Elvis y su banda, en los que impera el cachondeo en todo momento: Cantando en tirolés, cayéndose de la silla, haciendo que se traga el micro… el Rey es constantemente el centro de las risas de toda su banda. Después todo cambia cuando pasamos a los momentos previos al show. Aunque parezca increíble los nervios y la tensión se apoderan de Elvis, y su mayor preocupación es que no se le olvide la letra de “I Just Can’t Help Believing”. Mientras, a la entrada del hotel comienza a llegar el público, y podemos ver a personajes tan variopintos como Cary Grant, Sammy Davis Jr. o ¡Xavier Cugat! ocupando sus asientos, ansiosos por lo que están a punto de presenciar.
Y finalmente llega el momento. Tras el redoble de batería, arranca el concierto con “That’s Alright”, y un Elvis de otro mundo sale de detrás del telón como un toro que sale a la plaza, mirando a todas partes. Acompañado por su guitarra ataca éste y otros hits de su primera etapa, como “Hound Dog” o “Heartbreak Hotel”. Entonces llega el primer momento romántico con “Love Me Tender”, y con él un festín de besos en la boca que se da el Rey mientras se sumerge entre un público repleto de féminas en celo.
Otro momento curioso es cuando una chica del público le ofrece a Elvis un retrato suyo, y le pide un autógrafo. Él accede complaciente, interrumpiendo para ello el concierto. La parte inquietante es cuando ella le hace alguna otra petición que no podemos escuchar, y la respuesta del Rey es “Eso no puedo hacerlo, lo siento…”
Y la sucesión de canciones redondas sigue adelante: “Just Pretend”, “Don’t Be Cruel”, “You Don’t Have To Say You Love Me”… hasta que llegamos al apoteósico final con “Suspicious Minds” y “I Can’t Help Falling In Love”. El público aplaude enloquecido, y el gran telón se baja… “Elvis Has Left The Building”.
Todo un documento sonoro y visual de la que posible fue la mejor etapa de Elvis, con una forma envidiable, y un repertorio a sus espaldas que quita el hipo. Cualquiera que tenga algo de aprecio por el Rock debería verlo. Que aquí quede una muestra:
Otra de mis recientes adquisiciones es este “Live In San Francisco” de Neil Young & Crazy Horse, una nueva edición en formato Digi-Pack doble del concierto en el Cow Palace el 22 de Octubre de 1978. Este es el mismo concierto que existe en DVD bajo el nombre de “Rust Never Sleeps”, y también el CD “Live Rust”.
Evidentemente, se trata de un excelente directo registrado en la cumbre de la época dorada de Neil en los 70’s, cuando venía de editar joyas como “After the Gold Rush”, “Harvest” o “Tonight’s The Night”.
El concierto combina las dos facetas que tan bien ha dominado a lo largo de toda su carrera: Una primera acústica, en la que acompañado únicamente de su guitarra de 12 cuerdas, armónica y piano nos obsequia con piezas como “Sugar Mountain” o “After the Gold Rush”. La otra, la del Neil Young Rockero junto a los Crazy Horse, rasgando su guitarra y ejecutando esos solos marca de la casa, en clásicos como “Hey Hey, My My”, “Like A Hurricane”, “Welfare Mothers” o “Cinnamon Girl”.
Un documento en directo de toda una leyenda del Rock Americano en uno de los momentos álgidos de su dilatada carrera. Como ejemplo, este poderoso “Hey Hey, My My (Into The Black)”:
Pearl Jam son un clásico de nuestro tiempo. Una banda que, a pesar de tener su origen en el estereotipado movimiento Grunge, siempre ha estado muy por encima de las etiquetas y las modas. Junto a Soundgarden y Alice In Chains, representan la verdadera leyenda del movimiento de Seattle, haciendo que los sobrevaloradísimos Nirvana parezcan muy poquita cosa, en mi opinión…
La banda de Vedder & Co. se ha caracterizado en los últimos años por sus numerosas ediciones en directo, llegando al hito de editar cada uno de los conciertos de una gira entera. Algo así sólo lo puede ofrecer una banda como esta, en la que cada concierto es una nueva historia. Difícilmente habrá dos conciertos iguales de Pearl Jam en una misma gira. Contínuos cambios de Set-List, homenajes a sus héroes en forma de versiones, canciones rescatadas del olvido, bises interminables… Una entrega y naturalidad que pocas bandas ofrecen hoy en día.
Esto es lo que hace tan espectacular el artefacto que desde hace unos días tengo entre manos: “Live At The Gorge 05/06″ es la caja en directo definitiva de Pearl Jam. Nada menos que tres conciertos completos, repartidos en 7 CD’s, grabados en las actuaciones de la banda en en The Gorge, un recinto exterior situado en el río Columbia (Washington) durante su gira mundial del 2005/06. Más de 7 horas de música, 76 canciones, que prácticamente en su totalidad pueden ser catalogadas de temazos: “Even Flow”, “Given To Fly”, “Corduroy”, “Alive”, “Daughter”, “Black”, “Man Of The Hour”, “Yellow Ledbetter”… podría continuar enumerándolas hasta completar toda la lista…
Por supuesto, no pueden faltar las versiones, ya que Pearl Jam son muy aficionados a rendir tributo a sus héroes sobre el escenario: “I Believe In Miracles” (Ramones), “Crazy Mary” (Victoria Williams), “I Won’t Back Down” (Tom Petty), “Baba O’Riley” (The Who), “Little Wing” (Jimi Hendrix), y las obligadas “Fuckin’ Up” y “Rocking In The Free World” de Neil Young.
En resumen, una auténtica maravilla, que consagra a Pearl Jam como una de las grandes bandas del Rock de todos los tiempos. Una inversión que aunque supone un esfuerzo, como siempre en estos casos, merece sobradamente la pena… y una buena forma de resarcirnos del sabor agridulce que nos dejó a algunos su última visita, en el Festimad ‘07, donde a pesar de ofrecer un gran concierto, se vieron empañados por el pésimo sonido, sólo una más de las cagadas de la pésima organización de dicho festival.
El otro día me acerqué a la Fnac con Darío, y entre que llevaba tiempo sin ir, y la copilla que acabábamos de tomar, se me fue un poco la mano, así que los próximos posts estarán dedicados a mis nuevas adquisiciones…
The Last Sucker (2007, 13th Planet Records) es la última entrega de la trilogía anti-Bush con la que el corrosivo Al Jourgensen nos ha obsequiado en los últimos años. Reconociendo al tejano como su mejor fuente de inspiración, el líder de Ministryha anunciado éste álbum como la despedida del grupo, esperando que coincida también con la del Señor Peligro.
La presentación es espectacular: en formato Digipack, con un holograma en la portada que combina la cara de Bush con la de una serpiente, y un desplegable interior con una representación de la última cena con un Jourgensen rodeado de lo mejorcito, ahí están Bush, Cheney, Blair…
El disco sigue las pautas marcadas por sus predecesores: metal industrial con reminiscencias thrash, riffs de guitarra demoledores y las bases rítmicas marca de la casa, recordando por momentos a su clásico “Psalm 69“, el disco que estableció las bases del metal industrial en los ‘90.
Crítica ácida de la situación política y social en Norteamérica y en un mundo abocado al apocalipsis, comienza fuerte con las potentes “Let’s Go” y “Watch Yourself“, pasando por las dedicatorias personales a Cheney en “The Dick Song” y como no, a George W. Bush en “The Last Sucker“, en las que no faltan los ya habituales samplers de discursos de estos inefables personajes.
El toque más cañero viene de la mano de “Death & Destruction” o la punkarra “Die in a Crash“, además de la acelerada versión del “Roadhouse Blues” de The Doors. El cierre lo pone “End Of Days“, la visión particular de Jourgensen sobre el apocalipsis que se avecina,y que cuenta con la ayuda de Burton C. Bell de Fear Factory.
En definitiva, un broche de oro a esta trilogía que se puede considerar, junto con las obras de otros artistas, como lo único bueno que se podrá sacar del paso del Señor Peligro por la Casa Blanca…
El pasado 28 de Octubre se cumplieron 30 años del lanzamiento de uno de los discos más influyentes de la historia del Rock, y por supuesto aquí no se podía pasar por alto. Si con algo se asocia el año 1977 en la música es con el Punk, y con el debut de su máximo exponente: los Sex Pistols.
Pocos discos como éste han conseguido captar la frescura de una banda totalmente fuera de sí. No hay sitio aquí para florituras ni excesos de producción. Sólo puro Punk Rock directo y crudo. “Anarchy in the UK“, “God save the Queen“, “Pretty Vacant“, “Holidays in the Sun“… puros trallazos directos al corazón de la sociedad británica, en los que no dejan títere con cabeza, comenzando por la reina Isabel II.
Como celebración de estos 30 años, los Pistols se han reunido para unos pocos conciertos en USA y UK, de los cuales ya corren imágenes por la red. Quedémonos sin embargo con el recuerdo de sus mejores tiempos: