conciertos


(METALLICA, Palacio de los deportes de Madrid, 14/07/2009)

Hace un año ya comenté el buen sabor de boca que me había dejado el concierto de los californianos en el Electric Weekend de Getafe. Tras tocar fondo en cuanto a credibilidad, los cuatro jinetes recuperaban la agresividad y el repertorio que les había llevado a la cumbre. Mucho tendrá que ver seguramente la recuperación de un James Hetfield que en los últimos años había estado perdido en una espiral de rehabilitaciones, depresiones y demás penurias que lo convirtieron en una caricatura del poderoso frontman que había sido. Parece que finalmente ha encontrado el equilibrio, y aunque ahora lleve una vida acomodada y alejada de los excesos, sabe canalizar su energía en el escenario y las nuevas canciones.

Nuevas canciones, y muchas, sonaron en el concierto de Madrid. Metallica se han descolgado con su mejor disco desde el Black Album, y lo saben. Por eso se pueden permitir tocar nada menos que 6 temas de Death Magnetic sin que desluzcan en absoluto. Ésta es la gira de presentación del álbum, y así lo merece. Sin embargo, esto hace que la selección del resto de temas sea tarea arriesgada. Hay muchos clásicos que todos deseamos escuchar, y ahí es donde quizás tuvimos un poquito menos de suerte. Sin duda, la inclusión de temas de segunda fila como The Memory Remains o No Leaf Clover nos privaron de algún que otro trallazo que habría redondeado el concierto. Pero este es el juego de Metallica: nunca repiten setlist, lo cual me parece mucho más atractivo que la rigidez habitual a la que tanto se aferran, por ejemplo, mis adorados Iron Maiden.

La anécdota más llamativa del concierto, y que lo convierte en histórico, es la metedura de pata de Hetfield, que tras la intro pirotécnica de One, comenzó con el fraseo de guitarra de Fade To Black, sin duda confundido por la similitud de ambos temas. El resto de la banda le siguió, completando el temazo de Ride the lightning. Nada que objetar, se trata de un temazo por otro, pero habría sido un detalle que luego hubiesen tocado One para enmendar el error. Seguramente ha sido el primer concierto en 20 años (y el último) en el que no la tocan.

Otro detalle de esta gira es la inclusión, al inicio de los bises, de una versión de algún grupo que haya sido una influencia para ellos. En esta ocasión pudimos disfrutar de un potente Too Late Too Late de Mötorhead, que me recordó aquel directo que grabaron con Lemmy en su 50 cumpleaños.

Y por supuesto, nos regalaron grandes clásicos de la época dorada de la banda, como The Four Horsemen, Hit The Lights, Master Of Puppets, y sobre todo un Damage Inc. atronador que, seguramente por lo inesperado, fue para mí el gran momento de la noche:

SETLIST:

That Was Just Your Life
The End Of The Line
The Four Horsemen
The Memory Remains
Fade To Black
Broken, Beat And Scarred
My Apocalypse
Sad But True
No Leaf Clover
The Judas Kiss
The Day That Never Comes
Master Of Puppets
Damage, Inc.
Nothing Else Matters
Enter Sandman
- – - – - – - -
Too Late Too Late
Hit The Lights
Seek and Destroy

AC/DC – Palau Sant Jordi, Barcelona, 31/03/2009

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Tras muchos años de ausencia e incertidumbre, por fin AC/DC han vuelto a lo grande, con un buen disco y una gira que ha desatado la histeria en todo el mundo. Nuestro país no podía ser menos, y las entradas para las primeras fechas de Madrid y Barcelona volaron en apenas un par de horas. Ya me había resignado a perder el que podía ser mi último “Rock’n'Roll Train” para ver a una de las pocas grandes bandas que faltaban en mi “currículum de directos”, cuando unos buenos amigos me sorprendieron con un original y enorme regalo de boda: entradas y viaje pagado para el concierto de la ciudad condal!

Así que allí estábamos en Barcelona, dispuestos a disfrutar de la gran ceremonia de Rock que nos aguardaba en el Sant Jordi. Fuimos fieles a nuestra tradición de comer en el Hard Rock Café cada vez que viajamos a algún concierto, y tras un pequeño descanso nos dirigimos hacia la montaña de Montjuic.

Cuando entramos en el recinto ya estaban tocando los teloneros The Answer, que me parecieron buenos, a pesar de que estuve demasiado entretenido en la compra de una camiseta en el stand de merchandising y los habituales minis de cerveza previos a todo concierto. A estas horas el pabellón ya estaba bastante lleno, y deslumbraba ver tantos cuernos rojos iluminados, que la gente había accedido a comprar por nada menos que 10 Euros!

Curioso también era observar el público que nos rodeaba: Como ya se hace habitual en los conciertos de grupos clásicos, puedes ver cómo se mezclan los rockeros irreductibles con los padres de familia, acompañados de sus ilusionados hijos, afortunados de poder vivir semejante experiencia a tan corta edad.

Y por fin llegó la hora. La pantalla gigante del gran escenario nos mostraba una secuencia de dibujos animados, en la que el grupo viaja en un tren desbocado hacia nosotros, con un diabólico Angus peleando en la sala de máquinas con dos muchachas lascivas por el mando del artefacto. El tren termina estrellándose en el fondo del escenario, y aparece en tamaño real ante nosotros, entre un montón de explosiones y la histeria del público cuando Angus arranca con las primeras notas de Rock’n'Roll Train, el single de presentación del Black Ice.

El escenario es espectacular, con una gran pasarela que se interna entre la audiencia, y la imponente máquina de tren tras la batería. A la banda se le ve en gran forma, especialmente a los más activos, Brian Johnson (dando la talla con la voz) y el increíble Angus Young, por el que no parece que hayan pasado los años. A pesar de que la edad se nota en sus facciones y su pelo, su actitud en el escenario no ha cambiado un ápice. No para de moverse, saltar, tirarse por el suelo como en los viejos tiempos, rivalizando duramente con Mick Jagger como extraterrestres del Rock. También me sorprendió gratamente ver a Phil Rudd a las baquetas, a pesar de los rumores de su reemplazo por Chris Slade para esta gira. No es que tenga nada en contra del calvo, pero es más especial tener frente a tí a la formación original que grabó Back in Black.

Por supuesto la lista de temazos clásicos no se hace esperar: Hell ain’t a bad place to be, Back in Black, Dirty Deeds…, Shot down in flames… pero siempre intercalados con varios temas del nuevo disco, que no desmerecen en absoluto. Muy especial fue escuchar el punteo inicial de Thunderstruck, tema que me voló literalmente la cabeza.

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No faltaron por supuesto los gimmicks habituales de un show de los australianos: El strip-tease en The Jack, la enorme campana en Hell’s Bells, la enorme muñeca inchable en Whole Lotta Rosie, el gran solo de Let There Be Rock, Angus emergiendo de las llamas en Highway to Hell… y por supuesto el apoteósico final con los cañones disparando en For Those About To Rock.

En resumen, una gran asignatura pendiente aprobada para todo buen rockero, poder ver a una las grandes bandas de todos los tiempos, antes de que el inevitable paso del tiempo nos prive de ella, y tengamos que rezar por el improbable milagro de que alguien surja que pueda ni siquiera hacerles sombra.

Que lo disfruten los que van a ir a los próximos conciertos de estadio en Madrid y Barcelona!

SET-LIST:

  1. Rock ‘n’ roll train
  2. Hell ain’t a bad place to be
  3. Back in black
  4. Big jack
  5. Dirty deeds done dirt cheap
  6. Shot down in flames
  7. Thunderstruck
  8. Black ice
  9. The jack
  10. Hell’s bells
  11. Shoot to thrill
  12. War machine
  13. Anything goes
  14. You shook me all night long
  15. T.N.T.
  16. Whole lotta Rosie
  17. Let there be rock
  18. Highway to hell
  19. For those about to rock

PRIEST FEAST – Cubierta de Leganés, 15/03/09)

Es sabido en el mundo del Metal que Rob Halford, desde su regreso a las filas de Judas Priest, ha dejado entrever más de lo deseable el paso (y el peso) de los años, mostrándose excesivamente estático en el escenario, y según se ha llegado a comentar, mostrando ciertas carencias vocales en los temas más exigentes. De lo primero no hay duda, es algo evidente, y en parte el propio Metal God trata de explotarlo con esa pose de “sacerdote robotizado” lleno de cuero y tachuelas, efectiva en algunos momentos. Sin embargo, en el concierto del pasado domingo en la Cubierta de Leganés, ni él ni sus compañeros dejaron ninguna duda de por qué son uno de los pilares de la historia del Heavy Metal, con un conciertazo que tardaremos en olvidar.

Pero eso no es todo. Este Priest Feast nos ha traído un cartel de lujo, con dos bandas como Testament y Megadeth, auténticos iconos del Thrash Metal, a los que no había tenido ocasión de ver en directo hasta ahora.

Los primeros, clásicos de la Bay Area de San Francisco, fueron los grandes damnificados de la tan criticada acústica de la Cubierta, ya que fueron los únicos que tocaron con el techo cerrado, lo que provoca un sonido pésimo en esta plaza. Aún así demostraron de lo que son capaces, con unos 40 minutos llenos de potencia, en los que entremezclaron sus himnos del pasado (Over The Wall, Souls Of Black, Practice What You Preach) con los de su recomendable último disco, The Formation Of Damnation. Mención especial para Alex Scholnick, un auténtico maestro de las 6 cuerdas, cuyo retorno parece haberle devuelto a Testament el ingrediente que le faltaba. Esperemos que haya vuelto para quedarse, y que eso no le haga abandonar su interesantísimo proyecto Jazz, el Alex Scholnick Trio, donde muestra su amplísimo registro.

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A continuación era el turno de Dave Mustaine y sus remodelados Megadeth. Algún iluminado de la organización tuvo la feliz idea de abrir la cubierta en el descanso, y esto fue lo que definitivamente salvó el resto de la noche. Mucho más allá de lo que me esperaba, Megadeth nos ofrecieron un conciertazo memorable, repleto de clásicos de la banda, interpretados con una potencia y una precisión realmente apabullantes. Encorsetado por la rigidez de la limitación de tiempo (cumplieron la hora que tenían con una exactitud pasmosa), Mustaine apenas se dirigió con un par de “gracias” al público, y se dedicó a descargar un temazo tras otro. Impresionantes “In My Darkest Hour”, “Hangar 18″, “Peace Sells…”, y el obligado bis “Holy Wars”, hasta el punto de que llegamos a comentar que se lo habían puesto realmente difícil a los titulares de la noche.

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Pero los Judas no son precisamente unos cualquiera, y respondieron al desafío con una descarga apabullante, muy por encima también de mis expectativas. Tras la intro “Dawn Of Creation” y “Prophecy” del reciente Nostradamus, atacaron con “Metal Gods“, y de inmediato ya tenían a todo el público entregado. La voz de Halford, a pesar de ahorrarse algunos agudos, daba perfectamente la taya, y así, tras una aplastante “Between The Hammer And The Anvil” y “Devils Child“, volvieron a desatar la locura con el clásico “Breaking The Law“.

Por supuesto, “The Hellion/Electric Eye” fue uno de los grandes momentos de la noche, pero también la interpretación del clásico “Sinner“, en el que K.K. Downing adoptó el protagonismo por encima de su compañero Glenn Tipton. A continuación, el gran reto de Halford noche tras noche: “Painkiller“. Este tema es una auténtica obra de ingeniería metálica, que te deja con la boca abierta cuando lo presencias en directo. Y además creo que Halford dio la talla, dentro de la dificultad.

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La temperatura siguió subiendo con los bises de rigor, con tres clásicos como “Hell Bent For Leather“, “The Green Manalishi” y “You’ve Got Another Thing Comin`“, en la que el Metal God se divirtió a gusto jugando con la audiencia.

Pero entonces llegó el gran momento: La banda, tras completar el set que ha sido fijo en toda la gira, ya se despedía de un público entregado, cuando Rob Halford agarró a K.K. Downing, indicándole claramente que quería tocar un tema más. Cuando le preguntó al público si quería una más, evidentemente se desató la locura. Tras una tensa espera (los instrumentos ya estaban desconectados) atacaron con un “Living After Midnight” que puso definitivamente la plaza patas arriba, y en el que el Metal God parecía estar disfrutando más que nadie. Está claro que esa noche estaba con ganas, y la respuesta del público le dio el empujón que necesitaba para romper totalmente el protocolo.

En resumen, el que tuvo retuvo, y desde luego todo aquel que piense que estos tres grupos son cosa del pasado, solo tendría que haberse pasado por allí para ver como son capaces de hacer parecer muy poca cosa a cualquier grupillo de hoy en día.

(MOTHER SUPERIOR, Gruta ‘77, 4/10/08)

Grande. Así se llama el último álbum de Mother Superior, y ese es el mejor apelativo que se le puede dar a cualquier concierto de esta banda. Ésta ha sido mi tercera vez, y de nuevo ha sido increíble, posiblemente la mejor de todas.

Darío y yo lo sabíamos. Por eso, en cuanto supimos que los angelinos nos visitarían de nuevo, la fecha quedó marcada en el calendario. Yo incluso tuve que hacer reajustes en mi ajetreado calendario para estar en Madrid ese fin de semana. Desde luego la ocasión lo merecía.

Después de entrar en el Gruta y hacernos con la primera copa esperamos a que terminasen los teloneros, de los que será mejor que no comente nada. Finalmente, pasada la medianoche, salieron al pequeño escenario Jim, Marcus y Matt, con ese aire sencillo y cercano, dando las gracias por el aprecio que se les tiene por estos lares. Esta sencillez les engrandece todavía más, porque los que les conocemos sabemos que a pesar de tocar en pequeños clubs y no vender millones de discos, son una de las mejores bandas de Rock del mundo.

Como siempre, la actuación fue un huracán de Blues Rock, Soul y Hard Rock, con esa mezcla de feeling, potencia y virtuosismo (Marcus cada vez está más increíble con el bajo). No recuerdo el orden exacto de las canciones, pero ahí estuvieron Fuel the Fire, Let it Go, Forkintheroad, This song reminds me of you, Beg Borrow Steal, Get that Girl… Si tengo que destacar alguna, sería la interpretación de Head Hanging Low, de su 13 Violets, que no habían tocado las dos veces anteriores, y que me gustó mucho en directo. Y por supuesto un Devil Wind que ya pedía el público, y que me puso la piel de gallina, igual que ahora mismo mientras escribo estas líneas.

Al final, tuvieron que ofrecernos tres bises, porque teníamos ganas de más. El broche de oro fue comprar la edición en vinilo blanco de su último “Grande”, y conseguir la firma de Jim en la portada. Ahora es una copia única, con la firma de un gran tipo. Las pocas palabras que acerté a decirle fueron “Thank you, you’re great!”, y su respuesta, “No, no, you are great!”, me la quedo para siempre.

Grande.

(GLENN HUGHES – Sala Heineken, 26/09/2008)

Puede que en muchas ocasiones los apelativos que se dan a los músicos o a los artistas en general sean exagerados o estén condicionados por el fanatismo. Sin embargo, hay veces que se corresponden con la realidad, y este es el caso. A Glenn Hughes se le conoce como “La voz del Rock”, y cualquiera que tenga la fortuna de verle demostrarlo en directo no pondrá ninguna objeción.

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El pasado viernes nos acercamos Jesús y yo a presenciar el despliegue de energía, maestría y feeling que este peso pesado del Rock ofrece sobre un escenario, y desde luego cubrió nuestras expectativas. No importa que se centre actualmente en su faceta más funky, ya que el groove rockero que lleva dentro se sigue palpando en sus temas, y más en directo. Es realmente curiosa y atractiva la fusión de estilos que este hombre plasma en su música.

El concierto se basó principalmente en presentar su último trabajo, First Underground Nuclear Kitchen (F.U.N.K), añadiendo algunos temas de sus anteriores trabajos en solitario y las obligadas joyas de Deep Purple (Mistreated y Burn), temas que por sí solos valen el precio de la entrada. Mención especial para la primera, un tema que nunca había escuchado en directo, y por lo que ahora me siento afortunado. La ejecución vocal por parte de Mr. Hughes fue de otro planeta, quedándose solo en la parte final, haciendo lo que quería con su voz: graves, agudos, subidas, bajadas… y todo esto sin ningún esfuerzo aparente. Como bien decía Jesús, este hombre es “un elegido”. He aquí la prueba:

En resumen, otro concierto para recordar. La única nota negativa, los abusivos precios de las consumiciones de la Sala Heineken. Debería darles vergüenza cobrar 12 Euros por un litro de cerveza a alguien que ya ha pagado 27 por entrar en la sala. Un auténtico robo.

GLENN HUGHES, 26/09/2008, Sala Heineken, Madrid

1- CRAVE
2- FIRST UNDERGROUND NUCLEAR KITCHEN (F.U.N.K.)
3- NEVER SAY NEVER
4- OIL AND WATER
5- MISTREATED
6- YOU GOT SOUL
7- WE SHALL BE FREE
8- COAST TO COAST
9- DON´T LET ME BLEED
10- LOVE COMMUNION

11- STEPPIN´ ON

12- SOUL MOVER
13- BURN

(IRON MAIDEN – Slavia Football Stadium, Praga, 08/08/2008)

2008 será recordado como el año en el que Iron Maiden, la banda de Heavy Metal más grande de la historia, decidieron hacer realidad el sueño de muchos de nosotros rememorando su época más gloriosa en una mastodóntica gira mundial bajo el apasionante nombre de “Somewhere Back In Time Tour”.

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La excitación propia de tal acontecimiento crecía con cada dato que se iba conociendo de la gira: El Ed Force One pilotado por Bruce Dickinson llevando a la banda de un lado a otro del planeta… las primeras imágenes del escenario, inevitables recuerdos de Live After Death… el setlist plagado de clásicos… las primeras imágenes en YouTube… el Eddie cibernético… la gran momia… el sueño se hacía realidad.

Por supuesto, no podía perderme semejante evento. Desde el primer momento supe que estaría allí. Sólo quedaba elegir el mejor destino. Durante meses se especuló con las fechas españolas, que fueron prácticamente las últimas en confirmarse. La incertidumbre me hizo pensar en acudir de nuevo a Londres, el concierto de Twickenham prometía ser apoteósico. Pero finalmente se anunciaron dos fechas españolas: Mérida y Zaragoza.

Todo estaba a favor para apuntarse a la fecha aragonesa. La cercanía a Madrid, y varias personas que se apuntaba al finde… así que pronto compramos las entradas y empezamos a contar los días hasta la fecha señalada: 12 de Julio de 2008, Festival Metalway, Feria de muestras de Zaragoza.

Sin embargo, el destino nos iba a jugar una mala pasada. La noche del viernes 11 se suspende el Monsters of Rock por una tormenta descomunal de viento y granizo que deja inservible el escenario y gran parte de los equipos de sonido. Los asistentes se quedan sin ver a Saxon y Deep Purple. Mal presagio, y noche de incertidumbre.

Pero como la esperanza es lo último que se pierde, y quedaba un día para solucionarlo, seguimos adelante con el plan. Yo al final había subido a Coruña, así que el propio sábado por la mañana me subí al avión para llegar a Barajas, donde me esperaban Nacho, Jesús y Darío listos para emprender el viaje. Sin embargo, poco nos duró la esperanza: Apenas llevábamos 1 hora de camino cuando nos enteramos de que el festival se ha cancelado definitivamente. Decepción.

Como espíritus fuertes que somos todos los que allí estábamos, nos quitamos el mal rollo del cuerpo metiéndonos un buen cabrito manchego entre pecho y espalda. Yo incluso completé el viaje en Zaragoza en AVE. Allí estaban Manuel y Miguel para por lo menos ponerle al mal tiempo buena copas…

Parecía que el sueño se había esfumado, pero yo me resistía a creerlo. Durante semanas repasé una y otra vez las fechas de la gira, pero ninguna parecia coincidir bien. Tras especular con la opción de Moscú (habría sido mi gran Maiden-locura), cobró fuerza la fecha de Praga, viernes 8 de Agosto. Tan pesado me puse que conseguí convencer a Darío y Jesús, e incluso al final se vinieron dos más (Jorge y Agus, que vive allí).

En una tarde loca compramos las entradas y los billetes de avión. Y en una semana allí estábamos, en Praga, junto al estadio del Slavia, dispuestos a acudir a nuestra cita con la dama de hierro. La sabrosa y barata cerveza checa casi nos hace perdernos el inicio del concierto. Ocupamos nuestros asientos en la grada con la intro del Churchill’s Speech y las primeras notas de Aces High. El gran espectáculo había comenzado. Las localidades estaban un poco escoradas y nos perdíamos buena parte del escenario, pero nuestros héroes estaban ahí, delante de nosotros, descargando con toda su furia su mejor material.

Completaron el clásico inicio del Live After Death con 2 Minutes To Midnight, que dio paso al primer discurso de Dickinson. Por desgracia en este caso un discurso triste, ya que tuvo un recuerdo para las víctimas del accidente de tren que esa misma mañana se había producido al norte del país, y en el que se viajaban muchos fans de la banda en dirección al concierto. Bruce pidió a todo el estadio que se pusiese en pie en señal de duelo, y dedicó a las víctimas la siguiente canción: Revelations.

Sin dar tregua, Bruce se enfundó su casaca roja para encarnar una vez más a The Trooper, tras la cual sonó Wasted Years, uno de los temas que más ganas tenía de ver en directo. Las obligadas The Number of the Beast y Run To The Hills sirvieron de preludio para la gran sensación de esta gira: Rime of the Ancient Mariner. Sólo por tener el privilegio de presenciar a la banda ejecutando esta obra maestra sobre un escenario merecieron la pena todos los esfuerzos. Y qué más se puede decir si encima la enlazan, como en los viejos tiempos con la faraónica Powerslave. Hasta Bruce desempolvó su máscara de plumas para que todos nos sintiéramos como en Long Beach.

La lista de clásicos continuaba, y Heaven Can Wait y Can I Play With Madness precedieron a una Fear Of The Dark que, aunque un poco fuera del contexto de la gira, demostró estar a la altura de las gemas de los discos precedentes. Y la hora de Eddie había llegado. Como siempre en el tema Iron Maiden, el inmenso sarcófago se abrió para la gran momia, recuerdo imborrable de aquella insuperable gira de 1985.

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Pero ahí no se había acabado todo: Todavía había tiempo para ponernos la piel de gallina con la poderosa Moonchild. El comienzo con la intro acústica y el increscendo con el fraseo de guitarra de Adrian Smith, de lo mejor de la noche. The Clairvoyant dio salida al Eddie cibernético de Somewhere in Time, muy logrado y gigantesco, caminando por el escenario. Y como no, el final con Hallowed be thy Name, dejándonos sin aliento.

Una lista de temazos escalofriante, muy cercana a ese concepto casi inalcanzable del “concierto perfecto” de Maiden. Está claro que podrían estar varias horas tocando clásicos de su discografía, pero esa noche nos dieron lo mejor que se puede dar en casi 2 horas de concierto. El estado de la banda a estas alturas es increíble. Tocan y suenan como nunca, y Bruce nunca ha cantado mejor. No me hace más que pensar que el próximo disco va a ser una nueva joya en su discografía.

Con la sonrisa en la cara nos fuimos a disfrutar del fin de semana en Praga, que tambien mereció mucho la pena. Finalmente, el destino había querido que mi 8º concierto de Maiden fuese el 08/08/08…

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(WHITESNAKE – La Riviera, 31/07/2008)

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No es fácil hacer una valoración del concierto que el pasado Jueves 31 nos ofrecieron David Coverdale y sus nuevos Whitesnake en La Riviera. El mítico vocalista fue capaz de condensar en las casi dos horas de concierto lo mejor y lo peor que un artista de su calibre puede ofrecer en directo. Por suerte, lo mejor estuvo en el tramo final, lo que sirvió para que pudiésemos irnos a casa con un buen sabor de boca.

Si algo quedó claro es que Coverdale no está hoy en día en forma vocal para soportar un concierto completo, por lo que tira de todo tipo de artimañas para sacarlo adelante. Eso puede entenderse, pero llegar al extremo de hacer playback me parece del todo inadmisible. Y más teniendo en cuenta lo cara que era la entrada.

Sí, porque a los pocos segundos de arrancar el concierto con “Best Years”, de su nuevo álbum “Good to be bad”, Jesús y yo nos miramos el uno al otro con cara de incredulidad, porque los dos nos habíamos dado cuenta del engaño. Éste se hizo más notorio cuando enlazaron con el primer hit de la noche, “Fool for your loving”, y pudimos comprobar que en ésta ocasión sí era voz en directo lo que estábamos escuchando. Ésta tónica se repitió a lo largo de toda la primera mitad del concierto: Partes “grabadas” intercaladas con otras más reales, y un contínuo apoyo vocal por parte del tecllista Timothy Drury, que le hacía gran parte del trabajo, sobre todo en los pasajes más comprometidos.

El señor Coverdale debería saber que el playback es muy fácil de ver, y que es preferible una voz que no esté al 100% pero sea en directo que un engaño de éste calibre.

De este modo se fueron intercalando canciones del nuevo disco con clásicos de la banda, como “Love ain’t no stranger”, “Ain’t gonna cry no more” o la mediática pero emocionante “Is this love?”, hasta que llegó el momento de descanso de Coverdale, en forma de los respectivos solos de guitarras y batería. Los guitarristas Doug Aldrich y Reb Beach nos ofrecieron un duelo de mástiles que, si bien demostró la calidad de ambos con las seis cuerdas, cada uno en su estilo, quizás se alargó un pelín más de lo debido. El tedio fue mayor con el solo del batería Chris Frazier. Un sólo de batería tiene que ser muy bueno para que no aburra, o en todo caso buscar la interacción con el público. No fue ninguna de las dos cosas, así que su única función fue la de dejar descansar al jefe de la banda.

El caso es que si hay que aguantar un poquito para que el señor Coverdale nos ofrezca lo que tuvimos a continuación, bien empleado está, ya que la traca final del concierto fue sencillamente apoteósica. Y esta vez sí tuvimos al gran frontman que queríamos ver, sin trampa ni cartón, y dejando en el escanario todo lo que le quedaba.

La emocionante “Ain’t no love in the heart of the city”, en la que Coverdale hizo participar al público, sirvió de antesala a una descarga de temazos difícilmente superable: “Gimme all your love tonight”, “Here I go again”, “Still of the night” y “Burn/Stormbringer/Burn”. ¿Qué más se puede pedir? Sencillamente espectacular. Hay que reconocerle también a la banda que la interpretación de estos clásicos fue enorme, con una potencia alucinante. Para un servidor, que creció viendo anonadado los videoclips de estos temas del álbum 1987, y no digamos el “Burn” del California Jam de Deep Purple, fue un momento realmente especial.

En resumen, alguien con un legado tan impresionante tiene muy fácil triunfar, pero desde luego a Coverdale se le ha ido la mano con las “ayuditas” tecnológicas, lo cual es difícil de perdonar..

SETLIST:

1. Best Years
2. Fool For Your Loving
3. Can You Hear The Wind Blow
4. Love Ain’t No Stranger
5. Lay Down Your Love
6. Is This Love?
7. Solos de guitarra
8. A Fool In Love
9. Solo de batería
10. Ain’ t Gonna Cry No More
11. All For Love
12. Ain’t No Love In The Heart Of The City
13. Gimme All Your Love Tonight
14. Here I Go Again (87)
15. Still Of The Night
16. Burn / Stormbringer / Burn

… y ya que estamos, disfrutemos una vez más del atómico vídeo de “Still of the night”. Heavy Metal 80’s en estado puro:

Hoy comienza la primera edición española de ese festival que se llama “Rock In Rio”, pero no se celebra en Brasil, y de Rock tiene más bien poco…

Este festival, que desde su primera edición allá en 1985 en el mítico estadio de Maracaná consituía una referencia mundial en cuanto a eventos musicales, se ha convertido en una marca registrada, y ha cruzado el charco, pasando primero por Lisboa y desembarcando ahora en Madrid. Y aquí, como no podía ser de toda manera, es donde lo han matado.

Por el escenario del Rock In Rio han pasado las bandas más potentes de las tres últimas décadas, lo cual hacía inevitable que cualquier fan del Rock de cualquier parte del mundo soñase con tenerlo en su ciudad. Pues bien, este año está aquí, y desde luego un servidor no tiene la menor intención de acercarse por allí. Sólo el anuncio de la presencia de Neil Young o Dylan hizo que me pensara por un momento pagar la elevada entrada, pero… ¿El canto del loco? ¿Alejandro Sanz? ¿Shakira? ¿Flamenco All-Stars? ¿Qué clase de cachondeo es este? ¡Qué país! Tenía que llegar aquí el Rock In Rio para que nos meásemos en su historia. La historia de un festival en el que bandas como Queen o Iron Maiden escribieron las páginas más bellas de sus carreras.

Está claro que los organizadores quieren dar un giro hacia otro tipo de público. Hacer que vayan matrimonios con sus hijos, la abuela y la cuñada que pasaba por allí, es mucho más rentable. Se venden más entradas. Y está bien, es su negocio. Pero, por favor, no nos lo quieran vender como un festival de Rock. Esto es otra cosa.

La cosa es más dramática si tenemos en cuenta el elenco de bandas que están visitando y visitarán el país este año dentro de festivales menos mediatizados pero más auténticos: Iron Maiden, Metallica, Judas Priest, Kiss, Deep Purple, Slayer, Thin Lizzy, Dio… y si nos queremos fijar en ofertas menos contundentes pero igual de dignas, ahí tenemos el Festival de Benicassim, entre otros. El lado bueno es que la oferta de festivales de Rock está más que vigente, pero desde luego el de Arganda del Rey no aporta nada en este sentido.

Siempre nos quedará la historia, y YouTube, que nos ayuda a recordar cuando éste festival reunía a los mejores:

(ELECTRIC FESTIVAL – Getafe, 31/05/2008)

Para qué lo voy a negar a estas alturas: prácticamente había perdido la fe y el interés en Metallica. Tras ir de mal en peor en cuanto a lanzamientos en los últimos 15 años (en todo ese tiempo sólo han sacado 3 álbumes, a cada cual más malo, intercalando el horrible experimento con la orquesta…) y venderse descaradamente al mainstream, poco queda realmente de los “Four Horsemen” originales.

Sin embargo, uno siempre dejaba un resquicio de confianza en sus directos. Con el repertorio del que disfrutan, y siendo siempre generosos en cuanto a conceder a sus fans unos set-lists decentes, ésa parecía seguir siendo su gran baza.

Y eso es precisamente lo que nos han demostrado el pasado sábado en el Getafe Electric Festival. Cuando se dejan de tonterías, y además de ofrecer un show basado principalmente en sus clásicos de siempre, le echan ganas, no dejan títere con cabeza. Así fue, y estoy contento de haber estado allí.

En primer lugar, hacer mención al festival y al resto de grupos:

El festival, en líneas generales, para ser “novato”, estuvo bastante bien. Había muchísima gente, pero el acceso a las bebidas no era una odisea, ni tampoco a los aseos. La idea de los dos escenarios no me parece del todo acertada, porque irremediablemente te obliga a perderte parte de algún concierto. Caso flagrante el de Machine Head, que vieron como con el conciertazo que estaban dando, la mitad de la gente se tuvo que marchar para no perderse a Metallica… Pero bueno, en general un buen festival, bastante mejor que la pifia del Festimad del año pasado, que tan mal recuerdo me ha dejado…

Sólo estuve en la jornada del sábado, así que por desgracia no puedo decir nada de Cavalera Conspiracy, Iggy & The Stooges, RATM y QOTSA, a los que me gustaría haber visto.

El sábado llegamos justo al comienzo de la actuación de QUEENSRŸCHE. Tras hacer acopio de bebidas, nos acercamos a verles, y la verdad, valió la pena. Geoff Tate está en muy buena forma vocalmente, y escuchar su versión de “Neon Nights” fue una agradable sorpresa.

Después le tocó el turno a WITHIN TEMPTATION en el escenario principal. Y qué decir… A la cantante, merece la pena verla, pero poco más… me parece una música bastante plana, sin ninguna chispa. Todas las canciones parecen iguales, y muy monótonas. Digamos que fue un concierto para relajarse charlando y tomando unas cervezas…

El plato fuerte antes de Metallica eran MACHINE HEAD. Como ya comenté, incomprensiblemente fueron relegados al escenario secundario, lo que hizo que en primer lugar padeciesen un peor sonido, y que luego la gente se tuviese que pirar para coger sitio para Metallica. Aparte de eso, atronadores como pocos. Esta banda ha recogido el testigo de los Sepultura de mediados de los ‘90, antes de la marcha de Max Cavalera, añadiendo unas pinceladas de Fear Factory. Con esas referencias, pues está claro lo que a uno le va a esperar: Caña, caña, y más caña.

Y por fin, las estrellas del festival: METALLICA. Se presentaron en Getafe dentro de su gira de verano, antes de sacar su nuevo disco, y gracias a eso, pudimos disfrutar de un ser-list plagado de himnos, que habla por sí solo:

01. Creeping death
02. Fuel
03. Ride the lightning
04. Harvester of sorrow
05. Bleeding me
06. Wherever I may roam
07. Devil’s dance
08. …and justice for all
09. Fade to black
10. Master of puppets
11. Whiplash
12. Nothing else matters
13. Sad but true
14. One
15. Enter sandman
16. Last caress
17. So what
18. Seek and destroy

Mención especial para Ride The Lightning, Fade To Black, Harvester of Sorrow y por supuesto One, que ya por sí solas hicieron que mereciese la pena dar un voto de confianza a los californianos, que además le pusieron ganas sobre el escenario, y disfrutaron de un buen sonido.

Como muestra, algunos videos que ya corren por YouTube:

INTRO + CREEPING DEATH:

RIDE THE LIGHTNING:

FADE TO BLACK:

MASTER OF PUPPETS:

NOTHING ELSE MATTERS:

SAD BUT TRUE:

ONE:

Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a plagiarle el post a Ton, y también voy a “pinchar” esta curiosa versión del clásico de Soundgarden con la que nos sorprendieron los Aguardiente Swing el pasado jueves, en una agradable velada.

Todo sea por pregonar el buen hacer de estos cuatro jinetes del Swing:

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